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La explosión, una nueva señal de inestabilidad en un país que lucha por recuperarse de la devastación causada por varias décadas de conflictos, se produjo tras acusaciones de una conspiración para asesinar al líder interino, Hamid Karzai, y atacar a las tropas extranjeras.
«La bomba fue colocada en un quiosco en el centro de Jalalabad. Cuatro civiles murieron y 18 resultaron heridos», dijo el funcionario a «Reuters», al describir la explosión como un intento de asesinar al ministro.
Fahim «está sano y salvo», declaró el funcionario.
El atentado levantó preocupaciones sobre la seguridad del ex rey Zahir Shah cuando regrese del exilio el próximo mes y pone en peligro la celebración de una Loya Jirga o gran consejo tribal, que se reunirá en junio para ratificar a Karzai o para escoger un nuevo gobierno.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Omar Samad, atribuyó el atentado a sobrevivientes de la red Al-Qaeda del militante islámico Osama bin Laden, acusada de llevar a cabo los ataques del 11 de setiembre en Estados Unidos.
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