En declaraciones a la cadena «BBC», el ministro afirmó que la medida simplificará la inmigración y permitirá controlarla mejor, pero la oposición conservadora afirmó que el laborismo gobernante tendrá serios problemas para implementar el sistema. Bajo el nuevo sistema, destinado a quienes no sean ciudadanos europeos, las autoridades darán cierto puntaje a los inmigrantes según su educación, idiomas y experiencia laboral en distintas áreas, que les permitirá acceder a una visa de trabajo.
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