En las últimas semanas se supo que tanto campesinos sin tierra como hacendados han comenzado a organizarse en milicias, lo que hace temer al gobierno un serio estallido de violencia.
El funcionario es el encargado de redactar un decreto que será firmado por Lula en los próximos días para instalar «un gabinete de gerenciamiento de crisis» en Brasilia, integrado por funcionarios de diversas áreas.
Además, el decreto prevé la creación de «mesas permanentes de negociación» entre los campesinos y propietarios rurales en los estados más conflictivos. En cada una de esas instancias de negociación habrá un mediador del gobierno.
Otra medida que tomará Lula es crear juzgados especializados en los temas agrarios, que permitirán acelerar los tiempos judiciales para expropiar propiedades improductivas, que luego serán repartidas entre familias campesinas.
El gobierno quedó descolocado el viernes por un fallo del Supremo Tribunal Federal (corte suprema), que anuló un decreto de Lula que expropiaba una estancia de 13.200 hectáreas en Rio Grande do Sul, en la frontera con la Argentina y Paraguay.
La decisión del Supremo Tribunal Federal se basó en que el trámite de expropiación había sido irregular ya que el gobierno no convocó a los propietarios de la estancia al decidir que se trataba de un establecimiento improductivo.
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