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19 de julio 2006 - 00:00

Bush usó por primera vez su poder de veto para bloquear el estudio de células madre

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Bush durante una ceremonia en la Casa Blanca en la que estuvo acompañado de 18 familias que "adoptaron" embriones descartados por parejas que se habían sometido a tratamientos de fertilidad y ahora son niños sanos.
El presidente de EEUU, George W. Bush, emitió hoy su primer veto al rechazar una ley que amplía los fondos públicos para las investigaciones con células madre embrionarias.

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El mandatario estadounidense argumentó que la ley permite el sacrificio de embriones con la esperanza de lograr beneficios médicos, y defendió el uso de células madre adultas.

"Este proyecto de ley apoyaría la destrucción de la vida humana con la esperanza de hallar beneficios médicos para otros. Pero cruza el límite moral que nuestra sociedad debe respetar, y por eso la veté", dijo el gobernante.

Bush hizo esas declaraciones durante una ceremonia en la Casa Blanca en la que estuvo acompañado de 18 familias que "adoptaron" embriones descartados por parejas que se habían sometido a tratamientos de fertilidad y ahora son niños sanos.

En la ceremonia también participaron pacientes que se han beneficiado con tratamientos con células madre adultas.

La ley había sido aprobada el martes en el Senado con 63 votos a favor y 37 en contra, y por la Cámara de Representantes en mayo de 2005 con 238 a favor y 194 en contra.

El reto ahora de quienes apoyan la propuesta en el Congreso es intentar reunir los votos para revertir el veto presidencial.

La ley, que contó con el apoyo incluso de republicanos conservadores, amplía la financiación federal de investigaciones con células madre derivadas del excedente de embriones creados "in vitro" en clínicas de fertilidad.

En este momento, los fondos federales se permiten sólo en las líneas de investigación que estaban en marcha antes del 9 de agosto de 2001, cuando Bush impuso las restricciones.

Al emitir su veto, Bush defendió el derecho a la vida y enfatizó que la ley es un error porque "por primera vez en nuestra historia obligaría a los estadounidenses a financiar la destrucción deliberada de embriones humanos, y eso no lo voy a permitir".

Minutos después de anunciarse el veto, la oposición demócrata criticó la decisión de Bush, por considerarla un revés para la búsqueda de curas y tratamientos para decenas de enfermedades crónicas o incurables.

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