Caracas - La inflación en Venezuela, la más alta en Latinoamérica, se siente principalmente en los alimentos, en su mayoría importados, que subieron casi 50% en los últimos doce meses pese al control de precios que el gobierno aplica sobre productos de primera necesidad.
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El Indice Nacional de Precios al Consumidor, instaurado desde 2008 para medir la inflación en diez ciudades, registró 21,8% de incremento entre enero y julio en los alimentos y bebidas no alcohólicas, según el Banco Central de Venezuela (BCV), que publica esas estadísticas mensualmente.
Las cifras en Caracas, ciudad de referencia para los cálculos de inflación nacional hasta 2007, reflejan el encarecimiento de los alimentos, que aumentaron 49,9% en los últimos doce meses contra 20,6% en el período anterior.
Datos recientes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) muestran que en el último año el precio de los alimentos subió 16% en la región y en el primer semestre de 2008, la inflación de América latina llegó a 10% en promedio.
En Venezuela, la inflación se ubicó en 1,9% en julio y alcanza 17,3% desde enero, según el BCV, lo que torna en casi imposible cumplir con la meta oficial de 19,5% anual.
Para José Guerra, ex gerente de investigaciones económicas del BCV, existe «una espiral inflacionaria» que ha sido provocada por el incremento del gasto público, el estímulo al consumo y la restricción a la producción.
Venezuela es un país sin inversiones privadas, donde «el único que tiene dinero es el Estado», dijo el economista.
A pesar de las medidas gubernamentales, como reducción de la liquidez y del gasto público o alza de las tasas de interés, aplicadas en los últimos meses para reducir la demanda y paliar así las subas de precios, la corriente inflacionaria continúa, afirmaron analistas.
Oferta
«Siguen subiendo los precios por una fuerte demanda de bienes y servicios que se manifiesta en alimentos, y una contracción de la oferta, sobre todo de la nacional», explicó Pavel Gómez, investigador del centro de altos estudios IESA.
Para estimular esta oferta, el gobierno presentó a los empresarios en junio un plan de agilización de los trámites de importaciones y creó un fondo de inversión de 1.000 millones de dólares, gracias a los extraordinarios ingresos petroleros, para proyectos de las áreas estratégicas, especialmente alimentos.
Para Gómez, esas medidas podrían estar detrás de la mejora del abastecimiento y la desaceleración del ritmo de inflación de los alimentos, que fue de 0,9% en julio, el índice más bajo del año.
El índice de escasez del BCV, que mide la carencia de productos de primera necesidad en el mercado, también cayó de 24,7% en enero, el más alto de los últimos tres años, a 12,1% en julio.
Sin embargo, la oferta no se incrementa a los niveles esperados porque continúa el «riesgo» en la actividad productiva, lo que aleja las inversiones, agregó el especialista del IESA. A su juicio, eso sólo empeorará con las leyes recientes sobre seguridad alimentaria y defensa de los consumidores. «El acaparamiento, la especulación y la presión inflacionaria con motivos políticos» serán sancionados con penas de hasta tres años de cárcel para los infractores, se advierte en estos decretos.
Consciente de la urgencia, de aquí a cuatro años, el gobierno planea producir por su cuenta 25% de alimentos como leche, aceites, carne, frutas, jugos, cacao y café, anunció el ministro de Agricultura, Elías Jaua.
Actualmente, y según el grupo de investigación económica ODH, el Estado pone a disposición del venezolano, gracias sobre todo a las importaciones, entre 15 y 20% de los alimentos que se consumen en el país. Su distribución se realiza en mercados populares con precios controlados.
Para satisfacer las demandas de los industriales, el gobierno decidió aumentos de entre 23 y 45% para productos como carne de vaca, salsa de tomate, mayonesa, margarina, pastas y pan.
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