«Que se vaya, que se vaya, fuera, fuera», eran los gritos que se escucharon mientras el mandatario conservador, de 47 años, intentaba leer su discurso ante unas 5.000 personas, frente a la catedral de esta ciudad ubicada 250 kilómetros al sudoeste de Bogotá y la segunda más poblada del país.
Fue la primera vez que el mandatario afrontó en lo que lleva de su gobierno una situación pública de rechazo, frente a la mirada silenciosa de obispos, ministros y militares. Sin embargo, Pastrana, haciendo alarde de su experiencia como periodista y presentador de noticias en televisión, no perdió la calma y a pesar de los chiflidos y gritos logró leer su mensaje, aparentemente mucho más corto que el planeado inicialmente, por el número de hojas que tenía en sus manos cuando empezó. «No descansaremos hasta encontrar y castigar a los autores intelectuales y materiales de este atroz atentado contra la vida y contra la fe de Colombia», dijo el mandatario.
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