• Beirut aceptó desplazar su ejército al sur. • Alejaría así a Hizbollah, tal como pide Israel.
• Si no hay acuerdo, advierten de guerra total.
La guerra en Medio Oriente se acerca a un punto de inflexión: en las próximas horas o en pocos días, la comunidad internacional logra una solución diplomática o el conflicto se descontrola y, acaso, se derrama a la región. El gobierno libanés dio ayer una señal clave al anunciar el envío de 15.000 soldados al sur del país no bien Israel retire sus tropas. La iniciativa hace al corazón del conflicto. El despliegue del ejército libanés en todo su territorio no sólo es un imperativo impuesto oportunamente por la ONU, sino que implicaría la neutralización de la milicia pro iraní Hizbollah y el cese de sus ataques misilísticos contra Israel. Si las negociaciones fracasan, el futuro será de una guerra sin límites para desarmar a los terroristas, según prometió el propio gobierno israelí. Una advertencia escuchada atentamente en Irán y Siria.
El primer ministro libanés, Fouad Siniora, ayer al hablar en una reunión de la Liga Arabe en Beirut. Ese foro llevará una postura
común a la ONU para avanzar en la negociación de un cese del fuego con Israel.
Beirut y Naciones Unidas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El gobierno libanés aprobó ayer el envío de 15.000 soldados al sur del país tan pronto como se retiren las tropas israelíes de la zona, una medida que podría destrabar las gestiones diplomáticas para poner fin al actual conflicto armado. La iniciativa responde a los requerimientos de Israel e implicaría el alejamiento de los milicianos de Hizbollah más al Norte, neutralizando la posibilidad de este grupo chiita pro iraní de atacar con misiles áreas civiles del norte del Estado judío.
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Al mismo tiempo, el Consejo de Seguridad de la ONU comenzaba a incorporar las enmiendas pedidas por el Líbano al proyecto de resolución franco-estadounidense.
El gobierno libanés presentó como un gesto de buena voluntad su propuesta de desplegar a su ejército en el sur del país, feudo de Hizbollah hasta el estallido de la actual guerra. Según el ministro de Información, Ghazi Aridi, la decisión es un paso hacia el fin de la violencia y contó también con el consentimiento de los ministros que responden a la milicia pro iraní.
Presión
La reunión del Ejecutivo libanés se celebró después de que los 22 países de la Liga Arabe acordasen ejercer toda su presión para intentar enmendar el proyecto de resolución de alto el fuego presentado por EE.UU. y Francia a la ONU. Con este objetivo, se decidió que partieran de inmediato rumbo a Nueva York el secretario general de la organización panárabe, el egipcio Amro Musa, acompañado por los cancilleres de Qatar y Emiratos Arabes Unidos, países considerados pro occidentales.
Fuentes de las Naciones Unidas revelaron que se están llevando a cabo preparativos para la presencia de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice. El primer ministro libanés, Fouad Siniora, explicó que los países árabes habían apoyado sin fisuras su plan de siete puntos para un alto el fuego inmediato.
Minutos antes, durante un discurso frente a los ministros, Siniora rompió en llanto. «No se puede poner en duda la identidad árabe de Líbano», dijo con la voz entrecortada. Embargado por la emoción, el mandatario lloró al decir: «No aceptamos más que Líbano sea un campo de batalla para los combates de otros, cualesquiera que sean las justificaciones». Los ministros, de pie, ovacionaron el discurso del premier.
Todo ello ocurrió después de que el Líbano expresara su descontento porque el proyecto de resolución de París y Washington no exige explícitamente a Israel que retire totalmente sus tropas de territorio libanés antes de avanzar en el proceso de paz.
Enmiendas
«Decimos a los estadounidenses: 'No presentemos todavía esta resolución hasta que no hayamos incluido algunas enmiendas de la Liga Arabe o del gobierno libanés'», señaló el ministro francés de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy, a la cadena de televisión «France 3». «Se trata de la retirada de las fuerzas israelíes del sur de Líbano y también de ser más precisos sobre las Granjas de Cheeba (territorio disputado por Líbano y Siria, y ocupado aún por Israel). Creemos que podemos llegar más lejos», agregó el jefe de la diplomacia.
En Crawford, Texas, Rice dijo que iban a «escuchar las preocupaciones de las partes y ver cómo pueden ser contempladas». Aunque George W. Bush, que acompañaba a Rice, manifestó que es necesario adoptar el texto «lo más rápido posible», la secretaria consideró que «llevará un tiempo» acomodar los reclamos.
Por otro lado, medios israelíes también daban cuenta ayer de objeciones del gobierno de Ehud Olmert al texto franco-estadounidense, pero fuentes diplomáticas del Consejo negaron que sean un gran problema y las enmarcaron en el mercadeo propio de este tipo de negociaciones.
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