El lunes próximo, la comunidad judía argentina volverá a manifestarse «por la paz y en apoyo al Estado de Israel en su lucha contra el terrorismo». Será el tercer acto público en el mismo sentido de las entidades judías locales. El primero hace tres semanas frente a la Embajada de Israel, y el que convocó a casi 6.000 personas la semana última, en el Club Hacoaj, teniendo como principal orador al embajador Rafael Eldad.
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El escenario elegido para esta nueva demostración es la esquina de Arroyo y Suipacha, hoy ocupado por la plaza Embajada de Israel, pero hasta marzo de 1992 es sede de la representación diplomática israelí que fuera volada en un atentado atribuido a Hizbollah, el mismo grupo terrorista contra el que están combatiendo desde hace un mes las Fuerzas de Defensa de Israel.
Estas muestras públicas de solidaridad marcarían un cambio de actitud en la dirigencia judía, que ahora sale de manera más decidida a apoyar a Israel. De hecho, el embajador Eldad reclamó «mayor visibilidad» de los dirigentes en reuniones privadas y también en una comida benéfica celebrada el martes por la noche.
La semana pasada, Luis Grynwald (presidente de la AMIA) y Jorge Kirszenbaum (de la DAIA) viajaron a Jerusalén encabezando una nutrida delegación de dirigentes y religiosos judíos argentinos, para entrevistarse con el premier Ehud Olmert y la canciller Tzipi Livni. Ayer, en la sede de la AMIA, ambos dirigentes relataron algunos pormenores de ese viaje.
Unico camino
«Olmert nos dijo que está decidido a destruir a Hizbollah como único camino para alcanzar la paz», dijo Grynwald. Por su parte, Kirszenbaum describió las experiencias que vivieron en su visita al norte del país. «La gente está decidida y unida tras la política del gobierno. En los refugios los habitantes duermen vestidos por si tienen que salir de allí a dar una mano a alguien que haya sido afectado por un misil. Pero sólo encontramos firmeza y unidad», enfatizó el dirigente.
Finalmente, el titular de la DAIA tuvo duras palabras para un militante islámico que convoca para hoy a un « escrache» frente a una radio a la que acusan de «vocero del sionismo». «No vamos a tolerar estas muestras de antisemitismo», dijo. El convocante al acto, Moshen Alí -junto con organizaciones de extrema izquierda, piqueteros y hasta «fábricas recuperadas»-, acusa a Israel de «Moloch sediento de sangre y carne humana».
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