El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La explosión de un coche bomba en la sede de las Naciones Unidas en Bagdad, situada en el "Canal Hotel", en el centro de la ciudad, causó hoy al menos tres muertos y decenas de heridos, entre ellos el diplomático brasileño, que se encontraba trabajando estos días allí.
"Las oficinas han quedado destrozadas y el enviado especial, Sergio Viera de Mello, ha resultado herido", manifestó el portavoz de la ONU, Fred Eckhard.
El Consejo de Seguridad tenía programada para hoy una reunión a puertas abiertas sobre el tema de Oriente Medio, que ha sido pospuesta para debatir la crisis de Irak y las medidas que ha de tomar la organización mundial tras el atentado.
El Alto Comisionado adjunto para los Derechos Humanos, Bertrand Ramcharan, fue el primero en pronunciarse contra el atentado en un comunicado de prensa, en el que expresó su conmoción e indignación.
"Estamos esperando ansiosamente nueva información sobre la situación de nuestros colegas de la ONU, entre ellos el enviado especial", señaló Ramcharan.
Añadió que "un acto tan infame como éste, dirigido a gente cuyo objetivo es ayudar a la recuperación de Bagdad después de la guerra y tras años de opresión, debe ser condenado por toda la comunidad internacional".
Dejá tu comentario