Policías intentan ayudar a un colega incendiado en medio de los enfrentamientos.
La atención sanitaria, la educación, el transporte y las oficinas públicas en Grecia fueron afectadas por una nueva huelga general con las que los sindicatos mayoritarios denuncian la política de austeridad del Ejecutivo.
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Durante la marcha de protesta se registraron incidentes entre grupos de radicales y agentes de policía. Un centenar de manifestantes arrojaron cócteles mólotov, y la policía reaccionó con el uso de gases lacrimógenos.
En la primera huelga general de este año (en 2010 se sucedieron diez), y tras diez meses de aplicación de estrictos ajustes económicos, los sindicatos llamaron a los ciudadanos a protestar contra los recortes con las que el Ejecutivo quiere reducir el déficit en 30.000 millones de euros en los próximos tres años.
Tanto el transporte por ferrocarril como el tránsito de barcos entre el continente y las islas quedaron sin servicios, al tiempo que un centenar de vuelos nacionales tuvo que ser suspendido, debido al paro de cuatro horas de los controladores aéreos.
Aunque los vuelos internacionales no sufrieron cancelaciones, los horarios han sido modificados. Además, los hospitales y las farmacias funcionan sólo con servicios mínimos y para casos de emergencia. Mientras, las guarderías y colegios de enseñanza media y superior están cerrados por la protesta de los docentes para reclamar mejoras salariales.
Los periodistas siguieron mayoritariamente la huelga y el país vive un auténtico "apagón informativo" que se mantendrá hasta la madrugada del jueves.
Los comercios en el centro de Atenas mantuvieron sus cierres echados y el transporte público en la capital no prestó servicio, con excepción del metro, que siguió activo para facilitar la llegada al centro de los manifestantes.
La activa participación en la huelga de los funcionarios también dejó sin servicio a las oficina públicas, tanto las dependientes de los ministerios como de los ayuntamientos.
"Hemos tenido una participación del 100 % en las refinerías, barcos y trenes, la construcción, los astilleros, y de un 90 %o en servicios como los bancos, correos y las empresas de agua, electricidad y telefonía", declaró el presidente de la Confederación General de Trabajadores, Yanis Panagópulos.
Por su parte, Vasikis Xenakis, de la Unión de Funcionarios Civiles (Adedy), que representa a unos 700.000 empleados, calificó de "completamente satisfactoria" la respuesta de los trabajadores a la convocatoria de huelga. "Es claro el mensaje de la gente: 'basta ya' a las medidas de austeridad. La gente no soporta más pagar la crisis", añadió el sindicalista.
Unas 50.000 personas, según la Policía, se congregaron en una marcha de protesta que recorrió el centro de Atenas portando pancartas con mensajes como "Que se vayan los ladrones", "Basta ya" y "No pagaremos nosotros la crisis".
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