Desde 1945, fecha de la creación de la organización internacional, Suiza se negó sistemáticamente a entrar en ella, bajo un argumento esencial: el respeto de su neutralidad. En las últimas semanas, este argumento fue el centro de la campaña, ya que los adversarios a la adhesión lo colocaron como caballo de batalla y lograron seducir así a 45,4% de los votantes.
Como contestación, el jefe de la diplomacia suiza,
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