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20 de agosto 2007 - 00:00

Descartan hallar sobrevivientes y comenzó fuerte éxodo en Pisco

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Los habitantes de Pisco hacen fila para obtener alimentos en un escenario desolador. La comunidad internacional se movilizó para enviar toneladas de ayuda.
Pisco (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La esperanza de encontrar más sobrevivientes del terremoto que afectó a Perú se diluía ayer entre los equipos de rescate, que han hallado más cadáveres en medio de los escombros, mientras en medio del caos cientos de personas huían de Pisco por miedo a los robos, los saqueos y las epidemias.

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El presidente colombiano, Alvaro Uribe, y el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, visitaron Pisco, una de las tres localidades más afectadas por el sismo de magnitud 8 que sacudió el miércoles una extensa zona del país.

Uribe, quien recorrió la devastada ciudad junto con su homólogo peruano Alan García, aseguró que un equipo de profesionales colombianos se quedará en el país para ayudar en los trabajos de reconstrucción, que se iniciarán una vez que culmine la remoción de escombros.

Los equipos de rescate, que el domingo continuaban encontrando cadáveres, aseguraron que muchos de los que hallaban estaban cerca de las puertas de sus casas y podían haber sobrevivido, pero el adobe colapsado los golpeó y los dejó sin oxígeno. «Para ser realistas, es un poco difícil que podamos encontrar un sobreviviente», dijo Sergio Cano, quien lideraba el equipo de rescate de bomberos en Pisco, que está buscando con perros adiestrados más víctimas del desastre. Según cifras preliminares oficiales, el terremoto ha dejado unos 503 muertos, 1.042 heridos y 33.939 damnificados, los que recibirán ayuda psicológica, según el gobierno.

  • Reconstrucción

  • El presidente García dijo que la reconstrucción de las viviendas destruidas se hará sólo «con material noble (cemento)». « Habrá un bono especial del Estado para los que hayan perdido su vivienda», dijo el mandatario. Al tiempo que cientos de voluntarios llegan a Pisco para colaborar en las labores de rescate y socorro de la ciudad, una gran parte de la población se marchabaahuyentada por la carencia de servicios públicos, los delitos y el hedor de los muertos. Sin cifras precisas todavía, en el centro de Pisco es palpable que cada día disminuye el número de personas que luchan por conseguir alimento y agua potable entre el denso polvo y los restos de la ciudad, que poco a poco recupera cierta normalidad.

    El destartalado aeropuerto, que ejerce desde hace cuatro días de cordón umbilical entre Pisco y el mundo, es uno de los puntos de partida de cientos de personas que lo perdieron absolutamente todo.

    Por otro lado, un informe del banco Scotiabank aseguró que el terremoto tendrá sólo un impacto marginal en la economía del país y un efecto limitado en sus cuentas fiscales.

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