Nueva York - Gastó más de 500 millones de dólares de su fortuna personal en tres meses, convencido de que podría comprar su camino a la Casa Blanca. Pero la apuesta no pagó para el multimillonario exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, un político poco carismático visto como arrogante y aburrido.
El fin de la aventura (y despilfarro) del otro magnate
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Bloomberg puso fin ayer a su campaña para la investidura demócrata tras no ganar ningún estado de los 14 en liza en el
supermartes, y dio su respaldo
al exvicepresidente y candidato de centro Joe Biden, que se alzó con al menos nueve.
Bloomberg “gastó demasiado dinero en una mala apuesta”, dijo el encuestador John Zogby, presidente de la empresa de análisis y sondeos que lleva su nombre. “Fue arrogante” al saltearse los primeros cuatro estados de las primarias, incluidos Iowa y New Hampshire, estimó.
“Los demás candidatos estuvieron ahí en la nieve, comiendo pollo medio crudo” y golpeando puertas en medio de un frío atroz, cuando Bloomberg apareció en la campaña por la investidura demócrata en memes y avisos en Facebook y televisión “como un héroe”, dijo. “Fue un mal cálculo”.
Los expertos coinciden en que el mal desempeño del exalcalde en un debate clave en Nevada, donde fue vapuleado por la candidata Elizabeth Warren, que lo acusó de ser de la misma calaña moral que el presidente Donald Trump, lo dejó trastabillando.
“Me gustaría hablar de quién es nuestro competidor: un multimillonario que llama a las mujeres ‘tipas gordas’ y ‘lesbianas de cara de caballo’. Y no, no estoy hablando de Donald Trump. Estoy hablando del alcalde Bloomberg”, dijo Warren entonces.
Lo destrozó en un minuto, recordando acusaciones de acoso sexual a mujeres, declaraciones de impuestos poco transparentes y la política municipal de detención y registro indiscriminado en barrios neoyorquinos de alta criminalidad, que Bloomberg apoyó hasta fines de 2019.
Los analistas creen que Bloomberg fue seriamente perjudicado por esta política conocida como “stop and frisk”, que tuvo como blanco indiscriminado a minorías negras, latinas y musulmanas durante un par de años.
El filántropo de 78 años gastó más de medio millardo de dólares en su campaña, la mayoría en publicidad, presentándose como el mejor candidato de centro para derrotar a Trump y recordando sus compromisos de larga data con la lucha contra el calentamiento climático y el control de armas.
Sólo tuvo un triunfo simbólico: ganó en el minúsculo territorio estadounidense de Samoa, en el Pacífico. CBS calculó que gastó 18 millones de dólares por delegado ganado.



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