El Consejo de Seguridad de la ONU volverá a tratar el conflicto nuclear con Irán, acordaron hoy los cancilleres de los cinco miembros permanentes de ese organismo, actitud criticada por Teherán.
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El canciller francés, Philippe Douste-Blazy, se manifestó "profundamente decepcionado" por las conversaciones mantenidas hasta el momento con Irán porque la situación retrocedió al mismo punto en el que se encontraba ya hace meses atrás.
Por su parte, el jefe de los negociadores de Irán, Ali Lariyani afirmó que la decisión de Estados Unidos y la UE de volver a enviar el tema al Consejo de Seguridad sería un paso en la "dirección equivocada".
El ministro del Exterior alemán, Frank-Walter Steinmeier, aclaró que se continuarán las negociaciones.
"Nosotros no hemos hoy cerrado definitivamente la puerta a las negociaciones. La oferta de negociación permanece sobre la mesa", dijo el ministro.
"En las últimas semanas hemos esperado en vano una señal de parte de Irán. Ahora no nos queda ninguna otra elección. Nos queda sin embargo la esperanza de que en la dirigencia de Irán haya fuerza para comprender esta señal", declaró Steinmeier.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debe refrendar el carácter obligatorio de la demanda de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) a Irán de suspender el enriquecimiento de uranio.
"También Rusia y China apoyan este acuerdo", destacó el ministro alemán, como expresión, a su juicio, de la unanimidad de la comunidad internacional.
Se espera ahora que Irán acate sus obligaciones, señaló, tras lo cual Walter Steinmeier advirtió que, en caso contrario, el Grupo de Viena (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad), deberá volver a reunirse para debatir nuevas medidas, que "podrían incluir sanciones".
El jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, había convocado hoy a los ministros de exteriores del denominado Grupo de Viena, integrado por Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Gran Bretaña, más Alemania, para informarles del "decepcionante encuentro" sostenido la víspera con Lariyani.
Fue precisamente esta estimación de Solana la que lleva a pensar que por el momento no se avizora un pronto acercamiento entre las partes, tres días antes del inicio de la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8) en San Petersburgo, en la que también participará China.
Las últimas conversaciones entre la UE e Irán no lograron el punto de inflexión reclamado por Occidente.
"Este es un proceso largo, tenemos que tener paciencia", dijo Lariyani, tras la reunión de cuatro horas con Solana.
El negociador iraní anunció ayer que realizará consultas con la dirigencia política en Teherán y que mantendrá contacto telefónico con Solana "para ver cómo podemos seguir", pero no quiso fijar una fecha en la que Teherán responderá a la presentación occidental.
Lariyani subrayó que su país, como miembro del OIEA, se atiene a su derecho a enriquecer uranio.
Occidente exige de Irán que detenga ese proceso como condición para iniciar negociaciones de cara a una cooperación más estrecha en lo técnico, científico y económico.
El negociador repitió que Irán no tiene intención de poseer la bomba atómica.
"No queremos una carrera armamentística en la región", aseguró.
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