Si bien su desmembramiento es de larga data, el tenis estadounidense recibió ayer una daga que profundizó aún más su progresivo deterioro. Es que por primera vez en la historia del ranking ningún norteamericano (incluidos hombres y mujeres) figuran entre los diez mejores en los escalafones de la ATP y de la WTA. Estados Unidos, que reinó hace años en los courts, parece afectado por el mismo problema que otras naciones sedes de Grand Slam, como Australia (Lleyton Hewitt, Nº 66 del ranking, es el único australiano en los 100 mejores) y Reino Unido, que cuenta sólo con el Nº 4, Andy Murray.
El fenómeno se produce por el descenso en el ranking de Serena Williams, quien desapareció del «top ten» al perder los 395 puntos ganados un año atrás en las semifinales de Roma.
La ex Nº 1 del mundo, actualmente inactiva, jugó por última vez en Wimbledon, en julio, y aparecía décima gracias a las intrincadas cuentas del sistema. Ahora es la 17ª. Ganadora de 13 Grand Slams, Serena padeció una lesión en su planta del pie derecho en los festejos posconsagración en el All England y una embolia pulmonar en marzo. Además, en los últimos años, se la vio más cerca del glamour, de las pasarelas y de cualquier evento taquillero en desmedro del deporte blanco.
El tenis estadounidense le brindó al mundo más cantidad de números uno que ningún otro país: Jimmy Connors, John McEnroe, Chris Evert, Pete Sampras, Andre Agassi, Jim Courier, Tracy Austin, Andy Roddick, Lindsay Davenport, Venus Williams, Serena Williams y las nacionalizadas Martina Navratilova y Monica Seles.
Connors fue el primero en alcanzar la cima del ranking, en 1974. Roddick fue el más reciente antes de que el dúo Roger Federer y Rafael Nadal coparan la parada del circuito. La ATP emite un ranking mundial desde el 23 de agosto de 1973, en tanto que la WTA lo hace desde el 3 de noviembre de 1975. A pesar de los millones de la federación nacional, por ahora no germinó una nueva esperanza en el semillero americano.
En 2009, Melanie Oudin, con 18 años, amenazó con ser la tercera en discordia entre las Williams luego de irrumpir en los cuartos de final del US Open contra todos los pronósticos. Llegó a estar 31ª en el ranking pero sus actuaciones decayeron con el paso del tiempo. Actualmente está 89ª. Más recientes son los casos de Ryan Harrison, de 18 años, y de Sloane Sthephens, que eran a los que se veía con mayores posibilidades, pero aún no dejaron su huella.
«Esto muestra lo bajo que cayó el tenis», dijo la estadounidense Bethanie Mattek-Sands, 38ª del mundo, tercera entre sus compatriotas detrás de Serena y Venus Williams (19ª). «En Estados Unidos algunos tienen las cosas demasiado fáciles», añadió.
Después de una frondosa carrera como el mejor estadounidense ranqueado, Roddick (12º) ahora figura por detrás de su gran amigo Mardy Fish, el norteamericano mejor ubicado, en el puesto 11º. «Creo que somos víctimas de nuestro propio éxito en el deporte durante tantos años», argumentó ayer el bombardero de Nebraska después de quedar eliminado en Roma (ver aparte). Y añadió: «Creo que estamos bastante bien posicionados en comparación con la mayoría de los países».
El último Nº 1 que tuvo Estados Unidos hizo un tiro por elevación a la Federación de su país. «Me parece confuso tener que responder esta pregunta. ¿Es mi responsabilidad? Yo cumplí con mi parte durante más de una década. Hay gente a cargo de crear más tenistas».
Sin hombres entre los diez primeros del ranking de la ATP ni mujeres en el de la WTA, las estadísticas ilustran la crisis que atraviesa en Estados Unidos el tenis, un deporte que algunos sitúan incluso fuera de los diez más populares entre los norteamericanos.
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