Soldados indios de la ONU patrullan la ciudad de Tal al-Nahas, en la frontera líbano-israelí.
El Gobierno de Líbano ordenó hoy que el Ejército despliegue 15.000 soldados en el sur del país, junto a una fuerza de pacificación de la ONU, después de que las tropas israelíes se retiren tras una guerra de 34 días contra guerrilleros de Hizbollah.
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En tanto, la operación comenzará con unos 2.000 soldados del ejército libanés que se desplegarán mañana a las 6.00 hora local en el sur de Líbano, anunció una fuente militar libanesa.
"Esta operación movilizará cerca de 2.000 soldados, apoyados por tanques y blindados", agregó la misma fuente.
La operación, añadió, "debería durar entre tres y cuatro días".
Funcionarios informaron que las tropas comenzarían el despliegue el jueves al sur del río Litani, situado a aproximadamente 20 kilómetros de la frontera con Israel.
El gabinete, que incluye a dos ministros de Hizbollah, llegó a su decisión horas después de que el jefe del Ejército israelí dijera que una posible retirada del sur de Líbano dependía del pronto despliegue del Ejército libanés y de una fuerza reforzada de la ONU.
El ministro de Relaciones Exteriores francés, Philippe Douste-Blazy, cuyo país podría encabezar la nueva fuerza de la ONU, se reunió con el primer ministro libanés, Fouad Siniora, en Beirut, poco antes de la sesión del gabinete.
Douste-Blazy había solicitado el pronto despliegue del Ejército de Líbano.
Un comunicado del gabinete dijo que el Ejército libanés no permitiría la presencia de ningún grupo armado ni de ninguna autoridad ajena a la jurisdicción del Estado, pero no mencionó el retiro de los combatientes de Hizbollah ni de los cohetes que el grupo lanzó contra el norte de Israel durante el conflicto.
"Hemos acordado esta decisión sin ninguna reserva", dijo el ministro de Energía, Mohammed Fneish, a los periodistas tras la reunión del gabinete. Fneish es miembro de Hizbollah.
El ministro de Información, Hazi Aridi, dijo que el Ejército confiscaría cualquier arma que se encuentre en la zona, pero agregó: "No habrá ningún enfrentamiento con los hermanos de Hizbollah".
Israel y Hizbollah han mantenido una frágil tregua en el sur de Líbano desde el lunes, luego de que una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU autorizara que 13.000 soldados bien armados se sumen a la fuerza de pacificación de 2.000 hombres que se encuentra en el país.
Alrededor de 200.000 refugiados, en su mayoría chiítas, han regresado a sus hogares esta semana, ubicados en aldeas devastadas por los bombardeos.
La tregua permitió sepultar a algunas víctimas de la guerra.
"Es la primera oportunidad que hemos tenido. Estuvimos viajando durante 11 horas", dijo Raouf Shayato, quien llegó al hospital de Tiro para retirar el cadáver de su prima Nazira, quien murió el 22 de julio.
Más de 100 cadáveres no reclamados yacen en la morgue del hospital. Los funcionarios postergaron sus planes de un entierro masivo para dar más tiempo a que los familiares retiren los cuerpos sin vida.
Civiles regresaron en masa sin esperar que Israel salga de las zonas del sur que ha ocupado.
"Si el ejército libanés no avanza hacia el sur dentro de cierta cantidad de días (...) como lo vemos, deberíamos detener nuestro retiro", dijo el jefe del Ejército israelí, Dan Halutz.
Sin embargo, un importante funcionario del gobierno israelí que pidió el anonimato, dijo que las fuerzas israelíes no se retirarían totalmente hasta que la ampliada fuerza de la ONU y el ejército libanés ocuparan la zona.
Antes de eso, señaló el funcionario, el ejército se retiraría gradualmente hacia una estrecha zona de exclusión junto a la frontera, que sería controlada mediante la artillería, fuego de tanques y ataques aéreos.
Hizbollah reiteró que tenía el derecho a atacar a cualquier fuerza israelí que permaneciera en territorio libanés.
"La presencia de tanques israelíes en el sur del país es una agresión y la resistencia se reserva el derecho a enfrentar tal agresión si esta persiste", dijo a la prensa en Tiro el jeque Nabil Kaouk, el máximo oficial de Hizbollah en el sur de Líbano.
Hizbollah ha prometido cooperar con las fuerzas libanesas y de la ONU, pero ha dejado en claro que conservará sus armas; aunque fuentes políticas han dicho que la organización ha ofrecido mantenerlas fuera de la vista.
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