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16 de septiembre 2013 - 19:59

El operativo para reflotar el Costa Concordia concluyó con éxito

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La titánica operación de reflotamiento del crucero de lujo "Costa Concordia", iniciada frente a las costas de la isla italiana del Giglio, donde encalló hace 20 meses, concluyó con éxito, anunciaron las autoridades italianas.

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"La operación de 'parbuckling' (rotación, ndlr) ha concluido. El barco ha terminado su ruta tal como estaba previsto y alcanzó la vertical", anunció en conferencia de prensa Franco Gabrielli, jefe de la Protección Civil italiana.

Al anunciarse la noticia, la sirena del Concordia lanzó varios bocinazos y se oyeron hurras en el puerto.

"La quilla del barco requerirá importantes reparaciones", añadió Gabrielli, mientras que Sergio Girotto, de la empresa italiana Micoperi, integrante del consorcio que efectuó el enderezamiento, confió que "había visto concluir la rotación" y fue aplaudido en las sala de prensa.

Para el ingeniero Franco Porcellacchia, jefe del proyecto para Carnival, casa madre del armador Costa, "la operación no podía transcurrir mejor".

A partir de los 24 grados de inclinación ya no era necesario ejercer una tracción con 36 cables enormes de acero. La rotación continuó llenando con agua de mar, por unas válvulas, las enormes cajas metálicas (grandes como inmuebles de 7 a 11 pisos) fijadas en el flanco izquierdo del buque.

La operación, superó las doce previstas inicialmente tras sufrir un retraso y luego acelerarse.

En la siguiente etapa, la nave será estabilizada con los cajones enormes laterales fijados a la parte superior del casco, que se llenarán de agua.

El buque tiene 17 pisos de altura, 290 metros de eslora y 114.000 toneladas -más largo y casi el doble de pesado que el "Titanic".

La nave tenía 65 grados de inclinación cuando estaba recostado sobre los arrecifes.

La inédita operación, iniciada a las 09H00 GMT, fue interrumpida entre las 17H00 y 18H00 GMT para permitir que un equipo de expertos alpinistas retirara de la nave varios cables que no ejercían más tensión, explicó Sergio Girotto, responsable de proyecto por parte de la firma italiana Micoperi.

Dos horas después de iniciada la inédita operación comenzó a verse parte del casco de la nave que estaba sumergido, claramente identificable por estar cubierto de musgo, de color verde oscuro.

Unos cien ingenieros y técnicos de varias nacionalidades participaron en la operación de enderezar el barco gigante.

Se trata de una operación sin precedentes en la historia de la ingeniería moderna para una nave de un tamaño tan grande y tan cerca de la costa.

La operación, que corre por cuenta del armador, está evaluada en unos 600 millones de euros.

Una vez reflotado el barco, un equipo de buceadores buscará los restos de las dos personas que siguen desaparecidas, una pasajera italiana y un camarero indio.

"Espero encontrar el cuerpo de mi mujer. Me dijeron que la búsqueda comenzará cuando el barco sea estabilizado", declaró Elio Vicenzi a la prensa italiana.

Por su parte Kevin Rebello, hermano del camarero indio, ha seguido todas las operaciones que se han realizado en la isla con la esperanza de poderle darle sepultura en su tierra natal. 

Se teme que mover esa mole gigante pueda afectar al delicado fondo marino de la isla, entre los primeros parques naturales protegidos de la península.

Por ahora los riesgos de contaminación del mar han sido limitados y representantes de organizaciones de defensa de la naturaleza vigilan las labores.

El navío inició la rotación impulsado por enormes cadenas de acero enlazadas a torrecillas, instaladas para la ocasión. Luego, a partir de cierta inclinación, ha sido la fuerza de gravedad la que impulsado el barco hasta la posición vertical, según el proyecto.

Doce ingenieros de varias nacionalidades, coordinados por el sudafricano Nick Sloane, dirigían desde una sofisticada plataforma flotante la arriesgada operación, que "hasta ahora" nunca se había realizado.

En la plataforma, llamada "Pollux", los ingenieros, expertos en varias disciplinas, controlaban una serie de datos a través de computadores conectados a cinco micrófonos y ocho pantallas que proyectaban las imágenes de varias telecámaras y robots submarinos que transmitían en directo movimientos claves de la nave.

La ingeniería naval italiana se jugaba su prestigio ante el mundo después del grave naufragio causado por un error del capitán del crucero, Francesco Schettino, único acusado del accidente.

"Está en juego la credibilidad de Italia", escribió este lunes el diario Il Fatto Quotidiano, al recordar que el capitán, acusado de homicidio múltiple por imprudencia, abandono de navío y daños al medio ambiente, representaba el emblema de una Italia cobarde y en declive.

Por su parte los habitantes de la isla, una joya del Mediterráneo por la conservación del medio ambiente, quienes fueron premiados por sus gestos de solidaridad, sueñan con volver a tener una vida tranquila y normal después de haber vivido un verano intenso, con la llegada de un elevado número de turistas y curiosos atraídos por el "Titanic del siglo XXI".

"Estamos convencidos de que todo saldrá bien", confiesa Giovanna Rum, una de las residentes de la isla, mientras el alcalde, Sergio Ortelli, organizó la recepción de unos 400 periodistas fotógrafos y camarógrafos de todo el mundo para seguir en directo el operativo.

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