No obstante, la ofensiva militar israelí en Cisjordania, lanzada el 29 de marzo, puso en evidencia las divergencias tácticas entre Israel y Estados Unidos.
Reaccionando tardíamente a las presiones de Washington, el ejército israelí evacuó ayer Kalkiliya y Tulkarem, dos ciudades palestinas autónomas del norte de Cisjordania. Pero seguía ocupando otras cuatro (Ramallah, Naplusa, Belén y Jenín), más de 48 horas después de que el presidente Bush exhortara telefónicamente a Sharon a poner fin a la ofensiva.
El mandatario estadounidense reiteró su mensaje la noche del lunes, en un tono visiblemente impaciente. «Tenemos un pequeño conflicto (con Estados Unidos), pero pienso que es inevitable», declaró otro experto israelí,
«Las relaciones con Estados Unidos son sumamente importantes, pero destruir la infraestructura del terrorismo es aun más importante en este momento», agregó.
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