Una furgoneta bomba estalló junto a una casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos (norte de España) y dejó 64 heridos leves, al menos seis de ellos niños, en un atentado atribuido a la organización separatista armada vasca ETA.
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"Ha sido un vehículo bomba" que estalló "sobre las 04:00" locales , declaró un portavoz de la subdelegación del gobierno central en Burgos, provincia que linda con el País Vasco.
El delegado del gobierno español en la región de Castilla y León, Miguel Alejo, declaró a Radio Nacional de España (RNE) que "no ha habido aviso previo", como suele hacer ETA antes de perpetrar atentados para permitir la evacuación del lugar.
Según Alejo, "hay restos que parecen ser de una furgoneta" que habría sido utilizada como vehículo bomba y que pudo venir de Francia.
La fachada del edificio fue lo más dañado por la explosión, según las imágenes emitidas por las televisiones. Los medios también dijeron que el ataque abrió un gran cráter en el suelo.
"Se trata de un gran atentado", subrayó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que destacó que ETA utilizó "una bomba de un tamaño importante" y que "buscaba víctimas mortales", ya que en la casa dormían unas 120 personas, de ellos 41 niños.
"Todas las fuerzas de seguridad del Estado están ya trabajando intensamente para detener a estos asesinos. Tengo la profunda convicción que esta locura y este fanatismo criminal cuenta con el desprecio más absoluto de toda la ciudadanía española", afirmó el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Los autores del atentado utilizaron unos 200 kg de explosivos, según los medios españoles, que citaron a fuentes de la investigación.
Francia condenó el atentado "cobarde y odioso" y reiteró que seguirá brindando su apoyo al Gobierno español en la lucha contra el terrorismo.
La Guardia Civil es un objetivo prioritario de ETA, que en 41 años de lucha armada contra el Estado español y en favor de la independencia del País Vasco (norte) ha matado a 826 personas.
Los últimos atentados contra una casa cuartel de la Guardia Civil fueron en agosto de 2007 en la localidad vasca de Durango, donde resultaron heridos dos agentes, y en mayo de 2008 en la casa cuartel de Legutiano, también en el País Vasco, donde murió una persona.
El último atentado atribuido a ETA se produjo en la madrugada de 10 de julio, cuando una bomba estalló delante de la sede del Partido Socialista de Euskadi (PSE) en la localidad vizcaína de Durango.
El último atentado mortal de ETA fue el pasado 19 junio, cuando un policía murió al estallar una bomba colocada en su coche en Arrigorriaga, cerca de Bilbao.
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