La Paz (ANSA, Reuters) - El comandante de las fuerzas armadas de Bolivia, Wilfredo Vargas, advirtió ayer que su país está «amenazado por abominables enemigos» que se oponen al proceso de cambios en marcha, y ratificó su lealtad al presidente Evo Morales, en un discurso con motivo del aniversario de fundación del ejército.
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«La patria está amenazada por abominables enemigos que no están de acuerdo con nuestro desarrollo y el proceso de cambios, y que aprovechando las condiciones de libertad y democracia que vive el país ponen la seguridad, la dignidad nacional, en situación de zozobra e intranquilidad», dijo.
El jefe militar habló antes de la marcha militar-campesina realizada en Santa Cruz, 1.000 kilómetros al sudeste de La Paz, en presencia del presidente y las principales autoridades de ese departamento, opositores al gobierno federal. Ese acto causó tensión en ese departamento (provincia), que busca imponer en el país un sistema de autonomías regionales.
Vargas afirmó que los militares estarán «siempre alertas para enfrentar a los enemigos de la patria y garantizar la seguridad de sus instituciones y sus ciudadanos, dando cumplimiento a las normas constitucionalesy a las órdenes de su capitán general», es decir el presidente.
En la parada militar participaron unos 4.000 campesinos afines al gobierno y llegados en su mayoría de la región occidental, lo que motivó críticas de los dirigentes políticos y empresariales de Santa Cruz, que consideraron esa presencia como «una provocación».
Aunque sin mencionar esas críticas, Vargas opinó que las fuerzas armadas representan un factor de unidad de los bolivianos.
«A lo largo de este tiempo nos ha tocado enfrentar tantas y tan distintas dificultades y nuestra característica principal como Nación ha sido la unidad férrea e inquebrantable de todos los que aquí nacimos y habitamos, sin importar la motivación ni la fortaleza de nuestros circunstanciales u ocasionales oponentes», afirmó el jefe castrense.
El acto militar-campesino se realizó en el aeropuerto militar El Trompillo, ubicado en pleno centro de Santa Cruz, bajo estrictas medidas de seguridad.
Unos diez mil civiles presenciaron el desfile encabezado por campesinos, en su mayoría aymaras, a los que se les pidió que se abstengan de portar la wiphala, la bandera indígena multicolor.
En el discurso que pronuncióluego de Vargas, el presidente Morales afirmó: «No nos equivocamos para festejar el aniversario de nuestras fuerzas armadas aquí, en Santa Cruz. Las fuerzas armadas son de toda Bolivia. Pueden realizar su parada militar en homenaje a la patria en cualquier parte».
«Aquí estamos -añadió Morales- uniformados, pueblos indígenas, mestizos, intelectuales y profesionales, todos unidos en relación directa con los movimientos sociales para llevar adelante la revolución cultural y el proceso de cambio en democracia y en forma pacífica», puntualizó.
El comandante militar agradeció el «apoyo incondicional» de Morales al proceso de «cambio de filosofía de las fuerzas armadas, tanto en el ámbito interno como externo» y aseguró que los militares «no defraudaron la confianza depositada por el gobierno» al encomendarles tareas de desarrollo y educación.
«Pero puntualmente -dijo el general- en el aspecto logístico, en la reposición del parque automotor del ejército y la adquisición de vectores aéreos y navales y fundamentalmente por los trabajos realizados en las pequeñas, grandes unidades e institutos militares a favor del soldado y marinero, que son la razón de ser de nuestras fuerzas armadas y de nuestra patria».
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