Un grupo de marines ensayó ayer frente al Capitolio de Washington su desfile del próximo jueves, cuando George W. Bush iniciará su segundo mandato. La capital de EE.UU. tendrá ese día un dispositivo de seguridad sin precedentes.
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Las fuerzas de seguridad tienen previsto desplegar a cerca de 6.000 agentes del orden y 7.000 soldados para proteger la ceremonia en sí, en los jardines del Congreso, y el desfile presidencial que recorrerá los 3 kilómetros que separan la Casa Blanca del Capitolio. Mientras los miles de personas que acudirán a la capital para asistir a la investidura -el acto social más importante de la vida política del país, con festejos que costarán 40 millones de dólares-han comenzado ya a llegar a Washington, el comité conjunto de la policía y las fuerzas armadas celebró ayer el ensayo general del desfile presidencial. Las calles del centro de Washington quedaron cerradas al tráfico -garajes incluidosy una fuerte presencia policial se desplegó en los cruces, en un avance de lo que será el jueves.
No es para menos. Se trata de una ocasión en que estarán en el mismo sitio el presidente; el vicepresidente,
Para llegar al área acotada deberán atravesar al menos uno de los doce controles de seguridad. En las áreas «delicadas» en torno a la Casa Blanca y el Capitolio, tendrán que presentar sus billetes de acceso. Y deberán mostrar muy cuidadosamente lo que lleven encima.