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17 de agosto 2007 - 00:00

"Golpe de Estado constitucional"

Teodoro Petkoff, director del diario «Tal Cual», reaccionó ayer con un contundente editorial al plan de reforma constitucional de Hugo Chávez (foto). Repasa en él los principales cuestionamientos que levanta la oposición al chavismo, desde la reelección indefinida para el presidente hasta su intervención discrecional en la economía y la creación de una milicia popular adicta. A continuación los principales pasajes.

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¿Por qué no se deja de «tecnicismos legislativos» y propone de una vez un artículo de una sola línea: «Hugo Chávez será presidente hasta que le dé la gana»? Toda la reforma constitucional no es sino un «estúpido pote de humo», (el vicepresidente) Jorge Rodríguez dixit, para adornar lo único que le interesa a Yo-El-Supremo: establecer constitucionalmente la reelección «indefinida», «continua», «periódica» o como quieran denominar lo que no es sino su aspiración a la presidencia vitalicia.

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Más charlatán que nunca, prepotente, sobrancero y derrochando océanos de cinismo, Hugo Chávez, además, se dedicó a darle un barniz constitucional a las violaciones de la Constitución del 99; esas que viene llevando a cabo casi desde que «la mejor Constitución del mundo» fue aprobada.

  • Joyas

  • La autonomía del Banco Central -muerta desde hace años-; el manejo de las reservas internacionales por el presidente -hace rato en sus manos-, son, por ejemplo, otras de las joyas de la corona que pretende colocar sobre su testa.

    Por el mismo camino va la «constitucionalización» del que ya en la práctica es el quinto componente de la FAN (Fuerza Armada Nacional), la Reserva. Hay una carnada para pendejos que es la jornada de seis horas, cuyos pormenores se remiten a la ley, y la «nueva geometría del poder» no es sino un formidable galimatías (...) para acabar con los últimos vestigios de descentralización, colocando a gobernadores y alcaldes en el puño del presidente, tal como hoy están los otros poderes.

    Todo lo demás fue el game-lotal de costumbre, precedido por esa quintaesencia de la cursilería que fue la mamarrachada «bolivariana» inicial, que debe haberle provocado un arrecherón del carajo al Padre de la Patria al verse reducido a la condición de telonero de Chacumbele.

    Este es un golpe de Estado constitucional y hay que decirle NO. Más nada.

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