Las imágenes de pequeños grupos armados haciendo barricadas se repiten en las distintas ciudades de Irak. Una estrategia que complica los planes aliados.
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El 15 de marzo, como comandante supremo de las fuerzas armadas, dividió al país en cuatro zonas militares «dotadas de amplios poderes», reduciendo los peligros que ocasionaría una ruptura de las líneas de comando con Bagdad, que le fue fatal en 1991.
Por otra parte, en todas las ciudades donde las fuerzas de la coalición trataron de entrar, como Um Qasr, Nassiriya o Bassora, chocaron con la enérgica resistencia de las unidades livianas, emboscadas en zonas urbanas, a pesar de la intervención de los helicópteros y la artillería de los Estados Unidos. En Um Qasr, un puerto estratégico sobre el Golfo Pérsico, hace cuatro días que los soldados norteamericanos y británicos tratan infructuosamente de reducir los focos de resistencia.
Ayer, Saddam Hussein felicitó con nombre y apellido a varios comandantes, incluyendo al de la 11ª división del ejército que dirige los combates en Um Qasr, «por su valentía», mostrando su apego a sus tropas. Los efectivos de la coalición son atacados desde la retaguardia, como sucedió el domingo, con una unidad de apoyo logístico en la entrada de Nassiriya, donde al menos 12 soldados «desaparecieron» antes de que la televisión iraquí mostrase a algunos de ellos en manos de sus tropas.
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