Uno de los habitantes que se niega a dejar su hogar a pesar del peligro del volcán Merapi
Alrededor de 22.000 personas fueron evacuadas hoy a causa de la erupción del volcán indonesio Merapi, aunque hay otro centenar que corre el riesgo de morir en la zona ya que se niegan a dejar sus casas, informaron fuentes locales.
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El presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, se trasladó hasta los centros de rescate para pedir "cooperación, comprensión y paciencia" a los numerosos refugiados que quieren retornar a sus casas.
En la base del volcán, que muchos consideran sagrado y místico, miles de habitantes continuaron hoy con sus rutinas habituales, a pesar de las advertencias de la posible erupción.
El volcán Merapi lanzó en las últimas horas una gigantesca nube de gas y una lluvia de cenizas incandescentes, que cubrió vegetaciones, techos de viviendas y calles hasta una distancia de 10 kilómetros.
Los pueblos cercanos al Merapi, en un radio de 10 kilómetros, fueron desalojados, pero no todos los habitantes se fueron del lugar.
La erupción era esperada desde hace algunos días por las autoridades locales, desde que los expertos del Centro de Investigación y Tecnología Vulcanológicas de Yogyakarta constataron un aumento de la actividad bajo la superficie.
"Entiendo que en Yogyakarta (a 35 kilómetros de Merapi) haya todavía algunas creencias tradicionales. Respeto tales creencias pero mientras sea necesario salvar personas debemos hacer bien nuestro trabajo", declaró el presidente Yudhoyono. Expertos en volcanes sostienen que el Merapi está en su última fase precedente a la erupción, y temen nubes "peligrosas" y lagos de lava.
Un total de 16.870 personas fueron evacuadas de las tres regiones en el centro de Java, y unas 5.600 están en estado de alerta en Sleman (distrito de la provincia de Yogyakarta).
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