Brasilia - El vicepresidente de Brasil, general retirado Hamilton Mourao, y la cúpula militar del país condenaron ayer una declaración de un juez del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) que asoció al Ejército a un “genocidio” en el desempeño del gobierno por su controvertida gestión de la pandemia de coronavirus.
Mourao dijo que el magistrado Gilmar Mendes “pasó algunos límites” al sostener que el país no podía “tolerar” que siga como ministro de Salud Eduardo Pazuello, un general del Ejército sin experiencia en salud pública, cuando Brasil tiene cerca de dos millones de casos de coronavirus y más de 72.000 muertes por la enfermedad.
“Cruzó la línea cuando quiso comparar con el genocidio el hecho de las muertes que ocurrieron aquí en Brasil, la pandemia, y atribuir esta culpa al Ejército porque tiene un oficial general como ministro interino de Salud “, dijo Mourao.
Mendes dijo que el hecho de que Pazuello continúe como ministro de Salud “es pésimo para las Fuerzas Armadas” y lleva a que “el Ejército se esté asociando a un genocidio”.
La opinión de Mendes también fue rechazada por el ministro de Defensa, general Fernando Azevedo, y los comandantes de las tres Fuerzas Armadas, general Edson Leal Pujol, almirante Ilques Barbosa Junior y brigadier Antonio Bermúdez.
“Comentarios de esa naturaleza, completamente separados de los hechos, causan indignación” y constituyen una “acusación grave, infundada y ligera”, así como un “ataque gratuito a instituciones del Estado, que no fortalece la democracia”, señaló un comunicado firmado por los cuatro.
La nota advirtió que los militares se dirigirán a la Fiscalía General para solicitar que le sean aplicadas al magistrado “las medidas que puedan caber”.
“En la actual pandemia, las Fuerzas Armadas, incluyendo a la Marina, el Ejército y a la Fuerza Aérea, están completamente empeñadas en preservar vidas”, por lo que las “irresponsables” opiniones del magistrado deben ser “repudiadas en forma vehemente”, agregó la nota.
Pazuello asumió el Ministerio de Salud en forma interina en mayo pasado, tras la renuncia del oncólogo Nelson Teich, quien a su vez había estado apenas un mes en el cargo y dimitió por sus claras diferencias con el presidente Jair Bolsonaro sobre el combate a la pandemia, que ya habían derrumbado antes a su antecesor, Luiz Mandetta.
Bolsonaro, capitán retirado del Ejército y en cuyo Gobierno casi la mitad de los ministros proceden del ámbito castrense, se mantenía recluido en su residencia oficial, enfermo desde la semana pasada de coronavirius, una enfermedad que había llegado a calificar de “gripecita”.
Brasil contabilizaba 1.864.681 casos confirmados de coronavirus y 72.100 muertes por la enfermedad, según su último balance oficial, divulgado anoche.
Si bien la nota de repudio fue dirigida al juez Mendes, algunos comentaristas entienden que se trata de un mensaje de las Fuerzas Armadas al propio STF, o a una parte mayoritaria del mismo que ha demostrado sus divergencias con el Poder Ejecutivo.
Estas discrepancias se hicieron explícitas en varios temas, como las investigaciones abiertas en el STF contra aliados del presidente.
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