En el texto suscripto -de diez puntos-se exige la renuncia en pleno del gabinete económico, deplora el que entienden es el sectarismo político y social del presidente y formula opciones para encarar el desempleo y la aguda crisis fiscal.
También acusa al gobierno por el desequilibrio fiscal, el supuesto despilfarro y la corrupción que ahoga a la administración pública. Por su parte, el sacerdote Ugalde señaló que esto era una oportunidad «para abrir canales de diálogo tan necesarios» en el país.
Fedecámaras, la CTV y la Iglesia, junto a los democristianos y socialdemócratas y los medios de comunicación, fueron, en su mayoría, abiertos detractores al gobierno de Chávez desde el inicio, quien por su parte los acusa de pertenecer a una «rancia oligarquía» opuesta a su gobierno «revolucionario».
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