Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Al menos nueve niños fallecieron ayer a causa de dos explosiones provocadas por terroristas en un campo de fútbol de un barrio del oeste de Bagdad, informó una fuente policial, durante una nueva jornada de violencia que dejó, además, 34 muertos y 31 heridos en diversos puntos del país.
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Además de los nueve fallecidos, otros trece menores resultaron heridos por los dos artefactos, agregaron las fuentes. Las explosiones ocurrieron cuando los niños jugaban un partido de fútbol frente a la comisaría del popular barrio Al-Amel, en el oeste de la capital, aseguró el teniente de policía Ali Hadi, quien no pudo precisar el estado de los heridos, que fueron hospitalizados.
Por otro lado, un grupo de hombres armados secuestró a 45 chiitas en la provincia de Al-Anbar, en el oeste de Irak y feudo de la insurgencia sunnita, informó el gobernador de la provincia de Nayaf, Asad Sultan.
El funcionario explicó que esas personas fueron secuestradas el lunes por «bandas de criminales» mientras regresaban a Irak, por tierra, procedentes de Siria, según la televisión local.
Los capturados, que viajaban en siete vehículos, fueron trasladados por los secuestradores a un lugar desconocido.
Esa ruta desértica es la principal vía de comunicación de Irak con Siria y Jordania, y es escenario de numerosos actos de terroristas en su paso por la provincia de Al-Anbar, la más grande de Irak y una de las que presenta más actividad de los grupos de insurgentes árabes sunnitas.
Un ola de violencia sectaria sacude a Irak desde que el pasado 22 de febrero un grupo de insurgentes armados atacó un mausoleo chiita en Samarra, al norte de Bagdad, y causó la destrucción de una de las cúpulas doradas del templo.
En tanto, la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) expresó su «pavor» tras el asesinato del periodista iraquí Adel Naji Al-Mansuri, la centésima muerte de un reportero en Irak, un « balance espantoso», según la organización.
El cuerpo del periodista, de 20 años, corresponsal iraquí de la televisión iraní Al-Alam, fue hallado el martes. Al-Mansuri había sido secuestrado de su domicilio en Bagdad el 30 de julio, y su cadáver apareció en el distrito de Al-Amiriya, en el oeste de Bagdad, según RSF.
«Ninguna guerra ha sido tan mortífera para la prensa desde la Segunda Guerra Mundial», indicó RSF, que opinó que el gobierno iraquí debería «hacer todo lo posible para identificar a los responsables de estas atrocidades y juzgarlos».
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