Los clásicos desfiles navideños forman parte de una tradición infaltable cada diciembre en Estados Unidos. Cada ciudad prepara durante meses sus trajes, carros y decoración para la ocasión.
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Pero aunque los preparativos y la inversión pueden ser a lo grande, no siempre este evento sale tal como está planeado. Así quedó demostrado en el desfile anual que se celebró en Richmond, Virginia.
Allí, ante la mirada atónita de los espectadores y el llanto desesperado de los niños, un inflable gigante de Rudolph se trabó en un semáforo y, en medio de los intentos por desengancharlo, se pinchó y desmoronó en unos pocos segundos.
"La muerte" del famoso reno provocó lágrimas y gritos entre los niños presentes, que vieron así desvanecer parte de la ilusión de la Navidad.
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