Ethel Caterham, reconocida como la persona más anciana del mundo, cumplió 117 años este viernes 21 de agosto en Reino Unido. La británica, nacida en 1909 en un pueblo de Hampshire, al sur de Inglaterra, agradeció en un comunicado las felicitaciones recibidas y destacó que el último año estuvo marcado por “muchos hitos”.
Entre esos momentos sobresale el encuentro con el rey Carlos III, quien la visitó en la residencia de ancianos de Hampshire donde vive actualmente. El monarca también le había enviado una carta personal después de que se hiciera oficial su récord, en la que la felicitó por su “extraordinario logro”.
Caterham nació antes de la Primera Guerra Mundial, cuando el trono del Imperio Británico estaba ocupado por Eduardo VII, hijo de la reina Victoria, bisabuelo de Isabel II y tatarabuelo del actual rey británico.
Una vida atravesada por tres siglos de historia
Ethel Caterham fue la menor de ocho hermanos y creció en el sur de Inglaterra. A los 18 años se mudó a la India colonial, donde trabajó como au pair para la familia de un oficial del Ejército británico.
Después de regresar a Gran Bretaña, conoció a Norman, quien se convertiría en su esposo, durante una fiesta. La pareja se casó en 1933 y vivió en distintos territorios vinculados al Imperio Británico, entre ellos Hong Kong y Gibraltar, antes de volver a Inglaterra.
Caterham quedó viuda hace medio siglo. Aun así, mantuvo una vida activa durante décadas: siguió conduciendo hasta los 100 años, una muestra de autonomía poco frecuente incluso entre personas longevas.
La mujer que superó el coronavirus a los 110 años
Uno de los episodios más llamativos de su historia reciente ocurrió durante la pandemia. Con casi 111 años, Caterham logró recuperarse del coronavirus, un hecho que reforzó la atención pública sobre su caso.
Su cumpleaños número 117 vuelve a colocarla entre las figuras más observadas del mundo por su longevidad. Su vida atravesó cambios políticos, sociales y tecnológicos excepcionales: desde la época previa a la Primera Guerra Mundial hasta la era digital.
La celebración llega después de un año especialmente simbólico para Caterham, marcado por el reconocimiento oficial como la persona más anciana del mundo y por el saludo personal del rey Carlos III.