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1 de mayo 2012 - 13:05

Le Pen le dio la espalda a Sarkozy y sugirió a su electorado votar en blanco

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Marine Le Pen.
La líder ultraderechista francesa Marine Le Pen propinó el martes un nuevo revés a las esperanzas del presidente Nicolas Sarkozy de salir reelegido al negarse a apoyarlo y decir a sus seis millones de seguidores que hagan su propia elección en la segunda y definitiva cita electoral del domingo.

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El conservador Sarkozy, que se enfrenta al socialista François Hollande el 6 de mayo, necesita la mayoría del 18 por ciento de los votos que apoyaron a la líder del Frente Nacional la semana pasada para que le den su apoyo en la segunda ronda si quiere vencer a Hollande, ganador de la primera vuelta.

Sin embargo, Le Pen, que fue tercera el 22 de abril con un porcentaje que eclipsó el récord de su padre al frente del populista movimiento de protesta, dijo el martes en un mitin en París que ella personalmente votaría en blanco en la segunda ronda para no escoger a ninguno de los dos contendientes que quedan en la carrera electoral.

"No daré mi confianza, o un mandato, a estos dos candidatos", dijo a los seguidores durante la conmemoración anual de Juana de Arco, la santa nacional a la que su grupo honra durante las celebraciones del Primero de Mayo, el día internacional del trabajador celebrado por partidos de la izquierda.

"El domingo, depositaré mi voto en blanco (...) Ya tomé mi decisión y cada uno de ustedes tomará la suya", agregó.

Le Pen instó a sus 6,4 millones de votantes a hacer lo que quisieran.

Pero dejándoles libres también creó la duda de cuántos se quedarán en casa o incluso si votaran por Hollande, que aventaja por 10 puntos a Sarkozy en las encuestas de opinión.

Sarkozy contraatacó con su propio mitin al aire libre, en un día festivo que convirtió las calles de París en un pacífico campo de batalla político: "Lucharé hasta el último segundo del último minuto porque amo a Francia", dijo a sus partidarios.

"¡Nicolas, presidente!", cantaban nuevamente en una plaza a través del Sena desde la Torre Eiffel. "¡Vamos a ganar!".

Hollande tiene una ventaja de seis a 10 puntos en las encuestas de opinión sobre el presidente en la segunda ronda del 6 de mayo, aprovechándose de la desilusión del desempeño económico de Sarkozy.

El candidato socialista también promete impulsar el crecimiento y recaudar fondos con un nuevo impuesto a la renta de un 75 por ciento para determinados sectores.

Los partidarios del partido UMP de Sarkozy en el mitin en la plaza de Trocadero, como Jacqueline Rousseau de 67 años, temen que esas políticas vayan a dañar a Francia y acusa a Hollande de un doble estándar.

"Si Nicolas Sarkozy no lo logra, todos los ricos se irán y vamos a ser sólo un país de pobres", dijo Rousseau.

"¿Por qué se quedarían con nosotros, para ser gravados con un impuesto del 75 por ciento? Están todos celosos, pero los socialistas comen caviar todos los días", agregó.

Varios analistas habían calculado que, para ganar, Sarkozy puede necesitar hasta un 80 por ciento de los votantes de Le Pen en la primera ronda. Pero los sondeos indican que sólo la mitad de ellos lo harían.

Con unas elecciones parlamentarias en junio, los líderes del Frente Nacional creen que pueden conseguir más escaños en la legislatura, especialmente si una gran derrota de Sarkozy hunde a su partido de centroderecha, el UMP, en una crisis profunda.

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