Los dos tercios de los miembros del Santo Sínodo firmaron un documento en el que aprobaban esa medida.
La destitución es consecuencia de las revelaciones de la prensa israelí en marzo pasado según las cuales el patriarca greco-ortodoxo vendió a inversores judíos, por varios millones de dólares, dos hoteles, propiedad de la Iglesia, ubicados cerca de la puerta de Jaffa, en Jerusalén Este.
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