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3 de agosto 2026 - 11:58

"Masha y el Oso", el programa infantil que enfrenta una ola de cancelación por acusaciones de propaganda rusa

La serie animada es acusada por sectores ucranianos de difundir valores prorrusos y enfrenta pedidos de boicot en varias plataformas.

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“Masha y el Oso” es una de las producciones infantiles rusas con mayor alcance internacional.

Mientras la guerra entre Rusia y Ucrania atraviesa su quinto año, la discusión dejó de estar limitada al ámbito militar y llegó al terreno cultural. En ese escenario, la serie animada “Masha y el Oso” comenzó a recibir cuestionamientos por parte de sectores que la señalan como un vehículo de promoción de valores asociados a Rusia.

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La producción de la compañía Animacord está inspirada en un tradicional cuento ruso y cuenta la historia de Masha, una niña inquieta que vive cerca de un bosque, y un oso que busca tranquilidad después de haber pasado años en el circo. Con una estética colorida y personajes orientados al público infantil, la serie logró una enorme popularidad a nivel global.

El programa acumuló más de 235 mil millones de visualizaciones en YouTube y se transmite en canales de televisión y plataformas de streaming. Además, Netflix incorporó nuevas temporadas que están disponibles en aproximadamente 100 países, una decisión que generó críticas vinculadas al contexto de la guerra.

La serie acumuló más de 235 mil millones de reproducciones en YouTube y llegó a decenas de países.

Ucrania lanzó una campaña contra la serie y pidió su cancelación

El Congreso Mundial Ucraniano, organización que representa a comunidades de la diáspora ucraniana, acusó en junio a la producción de ser una herramienta del “poder blando” ruso. La entidad afirmó que la serie promueve símbolos culturales de Rusia y sostuvo que “financia directamente los misiles rusos y ejerce una influencia destructiva en las mentes de los espectadores más jóvenes”.

Como parte de la ofensiva, la organización difundió una guía de cancelación que incluye abandonar Netflix y publicar mensajes críticos en redes sociales. Entre los elementos cuestionados aparecen símbolos como los kokoshniks, las balalaikas, los samovares y la figura del oso, considerado un símbolo no oficial de la Federación Rusa.

El organismo también señaló referencias vinculadas a la Unión Soviética, como un supuesto vínculo entre un sombrero utilizado por Masha y la policía secreta de Josef Stalin, el NKVD. Además, cuestionó la personalidad del personaje principal al afirmar que “no enseña empatía, respeto por los padres, límites personales ni responsabilidad, fomentando el egocentrismo y la agresividad en los niños”.

Organizaciones ucranianas acusaron a la producción de transmitir símbolos asociados a la cultura rusa.

Crecen los pedidos de restricciones en distintos países

Las críticas también llegaron desde el Reino Unido, donde 50 parlamentarios enviaron una carta para solicitar que se suspenda la emisión de la serie en Netflix y en la plataforma digital de ITV. Los legisladores sostuvieron que la producción “normaliza activamente la iconografía militar soviética para un público infantil global” y que representa “un instrumento de poder blando” para Moscú.

El ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, respaldó la campaña y escribió en redes sociales: “El mundo jamás toleraría contenido infantil que presente los símbolos nazis de forma positiva. Los símbolos soviéticos merecen la misma claridad moral. Para muchas naciones, incluida Estonia, representan ocupación, asesinatos en masa, deportaciones y crímenes de lesa humanidad”.

Por su parte, Andriy Kovalenko, director del Centro para la Lucha contra la Desinformación vinculado al Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania, defendió aplicar sanciones contra Animacord. “Las sanciones nos darían una base legal para solicitar a YouTube que bloquee este contenido en Ucrania”, afirmó.

La caricatura quedó involucrada en una nueva disputa cultural en el marco de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Animacord rechazó las acusaciones de propaganda

La empresa productora negó las acusaciones y aseguró que “Masha y el Oso” no tiene relación con mensajes políticos. Según un portavoz de Animacord, la serie aborda únicamente “temas universales como la amistad y la imaginación” y rechazó cualquier vínculo con el Estado ruso.

La compañía también trasladó sus operaciones desde Moscú hacia Chipre, dentro de la Unión Europea, luego del cierre de su sede rusa en mayo. Desde Animacord señalaron que la decisión buscó evitar acusaciones de politización y reducir riesgos vinculados a posibles sanciones.

La polémica alrededor de la serie no es nueva. En 2015, Irán prohibió la caricatura al considerar que Masha era un mal ejemplo por su comportamiento desafiante y su cuestionamiento a la autoridad adulta. Más recientemente, el activista ruso prorruso Vadim Popov pidió que dejara de emitirse en Rusia al considerar que contenía “mensajes dañinos que contradicen los valores tradicionales rusos”.

“Empecemos por el hecho de que la protagonista vive sola, sin sus padres. Un ejemplo extraño y peligroso de alienación para una niña pequeña. En segundo lugar, Masha es una niña caprichosa y materialista, por no mencionar que, francamente, es problemática”, declaró Popov al portal MSK1.

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