Laura Bush, George Bush y la gobernadora de Louisiana, Kathleen Blanco, ayer durante una misa por las víctimas de Katrina en la Catedral de St. Louis.
Nueva Orleans (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Las campanas del edificio municipal de Nueva Orleans repicaron ayer para recordar el primer aniversario del trágico paso del huracán Katrina, que en agosto de 2005 derribó los diques de esa ciudad estadounidense provocando una inundación que dejó unos 1.600 muertos y miles de evacuados.
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Luego de su visita por los aún golpeados estados de Louisiana y Mississippi, George W. Bush, llegó ayer a Nueva Orleans para recordar el aniversario y reconoció durante un discurso que las autoridades, «en todos sus niveles, quedaron muy lejos de cumplir sus responsabilidades» ante las calamidades causadas por el huracán.
La Casa Blanca quedó en el medio de durísimas críticas cuando el ciclón dejó al desnudo la falta de preparación federal para enfrentar la emergencia. Las escenas de personas luchando contra las aguas o amontonándose en improvisados refugios, repetidas sin cesar por los medios estadounidenses, causaron también un severo daño a la imagen del presidente.
Escenas terribles
El huracán, dijo Bush, «trajo escenas terribles que nunca creímos que íbamos a ver en Estados Unidos: ciudadanos ahogados en sus áticos, madres desesperadas llorando por comida y agua en la televisión nacional, el quiebre de la ley y el orden».
Antes de asistir a un acto en memoria de las víctimas en la catedral Saint Louis, Bush recorrió la calle Canal, que aún tiene los frentes de los comercios protegidos y las ventanas cubiertas, hasta el restorán Betsy's House of Pancakes.
Mientras pasaba entre las mesas, la mesera Joyce Labruzzo le preguntó en tono de broma: «¿Señor presidente, va usted a darme la espalda?», aludiendo al abandono en que el gobierno dejó a las víctimas del huracán. «No, señora», respondió Bush riendo. «No de nuevo».
Críticos opositores y gran parte de los comentaristas coincidieron en que el aniversario de Katrina -mientras se acercan las elecciones legislativas de noviembre- representa un momento políticamente desagradable para Bush.
Por su parte, el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, aseguró que la ciudad «está haciendo progresos», pero reconoció que existen todavía problemas para la llegada de los fondos para la reconstrucción. «Los recursos se están acercando -dijo Nagin-, ya pasamos por varias burocracias, en particular la federal, y ahora estamos al nivel de la estadual».
Según el alcalde, «el dinero está allí para avanzar hacia nosotros, pero estamos teniendo problemas para obtenerlo rápidamente para la gente que más lo necesita». «Cuando eso ocurra -prometió- veremos un renacer económico como el que este país no ha visto en mucho tiempo».
Zona de guerra
Por ahora, 12 meses después, muchos barrios de Nueva Orleans todavía parecen zona de guerra, ya que los escombros no fueron removidos en todos los sectores y las viviendas de los más pobres -en su mayoría afroamericanos- no fueron reconstruidas.
Las últimas estadísticas muestran que sólo la mitad de Nueva Orleans cuenta actualmente con electricidad, y también que apenas la mitad de los hospitales están en funcionamiento. Como si ello fuera poco, el crimen violento se sigue sintiendo con fuerza y 50% de los habitantes de la ciudad prefirió no regresar, al menos por ahora.
Asimismo, tras Katrina se duplicó la tasa de enfermedades mentales serias en las áreas que afectó, aunque el deseo de suicidios bajó, en parte porque los supervivientes se apoyaron mutuamente, según un estudio divulgado por los medios.
El informe de la Universidad de Harvard, del que se hicieron eco los periódicos locales, muestra que a 15% de los 1.043 supervivientes encuestados se le diagnosticó una enfermedad mental seria entre cinco y ocho meses después de la tormenta.
Esto implica que alrededor de 200.000 personas de Alabama, Louisiana y Mississippi afrontan patologías mentales graves.
La ciudad sufrió los peores vientos de Katrina cuando el huracán impactó la costa estadounidense del Golfo de México, el 29 de agosto de 2005. La violenta tormenta destruyó los diques y las aguas anegaron 80% de la ciudad, en algunos lugares con una profundidad de 6 metros. La mayoría de las víctimas se registró en esos barrios inundados.
Siempre en el marco de la conmemoración del aniversario, un grupo tradicional local llevó a cabo una marcha fúnebre simbólica, primero con un tono triste y luego con más alegría, a ritmo de jazz, para evocar el tímido optimismo de quienes volvieron a Nueva Orleans.
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