El presidente egipcio, Hosni Mubarak, anunció en un discurso televisivo que permanecerá en su cargo hasta las elecciones de septiembre próximo, aunque indicó que transferirá poderes al vicepresidente Omar Suleiman.
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En medio de gritos de protestas en la plaza Tahrir, Mubarak prometió "una transición pacífica hasta septiembre". "No voy a aceptar ser sujeto de la presión extranjera", agregó.
El mandatario aseguró saber "cómo resolver la crisis" en su país, mientras los manifestantes lanzaban zapatos en señal de protesta.
"No dudaré en castigar a los responsables de la violencia", dijo Mubarak. Y aseguró que "la sangre de los muertos por la violencia no será en vano". Mubarak además dijo que encomendó modificar seis artículos de la Constitución.
Cientos de miles de manifestantes en la Plaza Tahrir agitaban sus zapatos en señal de consternación por el discurso y gritaban: "¡Vete, vete! Te vamos a enterrar bajo tierra Mubarak!", en una expresión de ira por el hecho de que el presidente no había renunciado.
Mubarak reiteró que no se presentará por la reelección en los comicios presidenciales de septiembre y dijo que las conversaciones con la oposición, que eran impensables antes del 25 de enero cuando comenzaron las protestas, dieron lugar a un consenso preliminar para resolver la crisis.
Egipto se dirige a una transferencia pacífica del poder, afirmó el presidente, para luego enfatizar que él creía en la honestidad de las demandas de los manifestantes y en sus intenciones, pero subrayó su rechazo a eventos dirigidos por potencias extranjeras en el país.
Mubarak dijo que sentía dolor por quienes perdieron a familiares en las protestas y que estaba respondiendo a las demandas de la nación con compromiso, al mismo tiempo que expresó que aquellos que murieron -unos 300 según Naciones Unidas-, no había fallecido en vano.
Previamente, el alto mando militar tomó el control de la nación en lo que algunos calificaron como un golpe de Estado, después de dos semanas de protestas.
Cualquier hecho, menos el que se vaya, puede provocar una reacción de gran alcance en las calles donde los manifestantes han gritado que quieren la renuncia inmediata de Mubarak y rechazan cualquier maniobra política que le permita quedarse con alguna función, tal vez como especie de figura decorativa.
Las Fuerzas Armadas egipcias, al emitir lo que denominaron el "Comunicado 1", anunciaron que estaban movilizándose para cuidar al país y las aspiraciones del pueblo. El Consejo Superior se reunió para intentar calmar la oleada de descontento que ha sacudido a Oriente Medio.
Noticias de que Mubarak podría dimitir, o ser derrocado, en este aliado clave de Estados Unidos en Oriente Medio, habían provocado ruidosas manifestaciones en la plaza Tahrir de El Cairo, el epicentro de las protestas a favor de la democracia. Pero algunos dijeron que no querían un Gobierno militar.
Mubarak, un comandante retirado de la fuerza aérea, no estuvo presente en el encuentro del Consejo Superior militar.
Antes de su discurso al país, cientos de miles de personas se congregaron en la plaza y en las calles aledañas y algunos organizadores dijeron que había sido la mayor participación en una manifestación en la historia moderna de Egipto.
El mayor general Hassan Roweny declaró previamente ante decenas de miles de manifestantes en la plaza Tahrir, o Liberación: "Todo lo que quieren se cumplirá".
La gente cantaba: "El pueblo demanda la caída del régimen, el régimen ha caído". Otros gritaban: "Civil, civil, no lo queremos militar", en un llamado a un Gobierno civil elegido libremente. Aún queda por ver cuánto están dispuestas a aceptar esto las Fuerzas Armadas, que han provisto los gobernantes de Egipto durante seis décadas.
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