Después de varios meses de polémica, Corea del Norte aceptó hace dos semanas mantener reuniones multilaterales propuestas por Estados Unidos, en las que participen otros cuatro países (Corea del Sur, China, Japón y Rusia).
En su declaración, el Ministerio del Exterior de Pyongyang afirmó que "inspecciones preliminares" en sus sitios nucleares no serán aceptadas hasta que concluyan las negociaciones.
El ministerio agregó que "será considerado que Estados Unidos abandonó su política hostil" cuando "se haya establecido un pacto vinculante de no agresión, se hayan establecido relaciones diplomáticas (entre ambos países) y cuando sea claro que Washington no obstaculizará la cooperación económica entre la República Democrática de Corea y otros países".
La crisis comenzó en octubre de 2002 cuando Corea del Norte admitió que no había suspendido su programa nuclear, lo cual violaba los acuerdos firmados en 1994 con Estados Unidos y con la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA).
Entretanto, hoy concluyeron en Moscú las consultas separadas entre las delegaciones de ambas Coreas y el viceministro de Exteriores ruso, Aleksandr Losiukov, que preceden la negociación de a seis destinada a buscar una solución a la crisis nuclear desencadenada por Corea del Norte.
El viceministro de Exteriores norcoreano, Kung Sok Ung, no formuló declaraciones tras la reunión, mientras el representante de Seúl, Kim Jae Sup, confirmó que por ahora no se prevén reuniones directas entre las delegaciones de ambas Coreas.
La decisión de Pyongyang de participar en las negociaciones fue comentada hoy con satisfacción en una nota del ministerio de Exteriores de Moscú, que espera una "actitud constructiva" de las partes para llegar a una solución pacífica de la crisis.
Por su parte, según el New York Times de hoy Estados Unidos estaría dispuesto a ofrecer algunas concesiones a Corea del Norte a cambio de la revelación del contenido de su arsenal nuclear, o bien de una decisión de permitir el ingreso al país de inspectores internacionales.
Según las fuentes del diario, la ronda de negociaciones de a seis será en Pekín del 27 al 29 de agosto.
En vista de los coloquios, emisarios de Seúl y Tokio están en estos días en Washington, donde hoy y el jueves se reunirán con colegas norteamericanos en un intento de coordinar un frente común de los aliados en la negociación con Pyongyang.
La administración de George W. Bush siempre se negó a hacer concesiones a Pyongyang hasta que desmantele todas las estructuras de su programa nuclear.
Sin embargo según el New York Times ahora Washington piensa ofrecer un compromiso escrito de no atacar Corea del Norte, y algunas medidas para aliviar la crisis económica del país comunista.
Esto, a cambio de que el régimen de Kim Jong Il acepte revelar la cantidad exacta de explosivos nucleares en su poder, o bien comunique el estado de desarrollo de su capacidad de transformar el plutonio.
"Hay muchas ideas en discusión. La cuestión es cómo presentarlas y en qué secuencia. Claramente, norteamericanos y norcoreanos quieren respuestas a las preocupaciones recíprocas lo antes posible", dijo un diplomático asiático que quiso permanecer anónimo.
Además, el New York Times señala divergencias en el seno de la administración Bush y los propios aliados.
Según fuentes del diario, Estados Unidos y Japón prefieren la "línea dura", mientras Corea del Sur presiona para que se hagan concesiones.
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