El apego a la ortodoxia económica, el libre comercio y las reglas del mercado seguirán rigiendo en México en los próximos seis años, tras la confirmación oficial del triunfo de Felipe Calderón. Este desenlace era el preferido por los mercados, que reaccionaron con una suba de la Bolsa de 2,73%, un clima positivo que influyó en el avance de los bonos de deuda de los países emergentes. Sin embargo, la exigua ventaja de 0,57 de punto porcentual y el surgimiento de un Congreso muy fragmentado limitarán, al menos inicialmente, el reformismo que se espera del sucesor de Vicente Fox, sobre todo en lo que respecta a la privatización del sector petrolero, que necesita urgentes inversiones pero que constituye la joya política del nacionalismo mexicano. También es un punto en contra que el candidato derrotado, el izquierdista Andrés López Obrador, busque prolongar la incertidumbre con una impugnación judicial que da por tierra con el compromiso de civilidad que asumió por escrito antes de la votación y que demorará varios días la ratificación del resultado anunciado ayer. El político populista, que en la campaña debió desmentir que tenga lazos con Hugo Chávez, convocó para mañana a una masiva movilización, algo que tampoco contribuye a la calma.
Felipe Calderón festeja ayer, luego de que el
recuento de votos lo confirmara ganador.
se declaró ayer
a la madrugada
ganador de los
comicios
presidenciales
mexicanos del
domingo.
México DF (EFE, ANSA, AFP, Reuters) - Las autoridades electorales de México proclamaron ayer al oficialista Felipe Calderón vencedor por estrecho margen de las elecciones presidenciales del domingo, pero su rival, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, prolongó la crisis al impugnar el resultado y llamar a una masiva movilización de sus seguidores para mañana.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El recuento oficial de las actas electorales, mesa por mesa, confirmó el triunfo, por apenas 0,57 de punto porcentual (236.006 votos), de Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN). Según éste, Calderón obtuvo 14.981.268 sufragios (35,88%) y López Obrador, 14.745.262 (35,31%).
Ante el anuncio, la Bolsa revirtió su caída de 4% del miércoles, cuando el populista había pasado al frente en el escrutinio, y trepó 2,73%. Con todo, no hubo espacio para la euforia, porque se descuenta que la pelea se hará ahora judicial.
«El panorama político en nuestro país continúa en riesgo ante los apretados resultados de la elección», matizó Ixe Grupo Financiero en un reporte.
López Obrador es visto con recelo por los inversores porque temen que gaste más de lo prudente, dé mayor intervenciónal Estado en la economía y revise el capítulo agrícola del acuerdo de libre comercio que rige con EE.UU. y Canadá (NAFTA). Por el contrario, Calderón es su hombre preferido,con su discurso pro mercadoy sus promesas de abrir el sector petrolero a la inversión privada.
En la madrugada de ayer, apenas el recuento dio un vuelco y comenzó a mostrar una ventaja a su favor, Calderón se proclamó ganador de la contienda ante un millar de partidarios y dijo que fue «una victoria de los mexicanos por la vía pacífica».
Atentos
A sus seguidores que le gritaban «Ya ganamos, ya ganamos», un exultante Calderón les pidió estar «atentos para que esos votos no se echen a la basura ni se pretenda negar lo que han decidido 41 millones de mexicanos».
En tanto, López Obrador llamó a una conferencia de prensa y convocó para mañana a sus simpatizantes a una «asamblea informativa» en el Zócalo, la principal plaza pública de la capital, ciudad de la que fue alcalde. «Son muchas las inconsistencias, muchas las irregularidades. Vamos a impugnar el proceso en los términos que establece la ley, vamos a acudir al Tribunal Federal Electoral», dijo.
El candidato del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) añadió que «nosotros triunfamos y eso lo vamos a demostrar en el Tribunal», a la vez que acusó a las autoridades electorales de «no actuar con rectitud» y de manipular el sistema de conteo preliminar.
Desde el domingo a la noche, concluida la jornada electoral, fue imposible declarar un ganador, primero teniendo en cuenta los pronósticos basados en sondeos realizados a boca de urna y luego, por el conteo rápido oficial e incluso por el cómputo electrónico preliminar.
Plazo máximo
La izquierda cuenta con un plazo máximo de cuatro días para presentar la impugnación y el Tribunal Federal Electoral tiene como plazo hasta el 6 de setiembre para dictaminar quién fue el ganador, aunque podría definir antes si deben abrirse los paquetes electorales y contar «hasta el último voto», como exige López Obrador. Sin embargo, si llega al extremo de anular la elección -algo que no solicita el opositor y que es improbable según los analistas-, podría ser necesario convocar a elecciones nuevamente y que el presidente Vicente Fox deba entregar el próximo 1 de diciembre el poder a un mandatario interino.
El diferendo amenaza con polarizar aun más al país luego de que la Unión Nacional de Trabajadores llamó a desplegar «acciones de resistencia civil pacífica» para defender la « legalidad del voto». Al mismo tiempo, el sector empresarial rechazó la posibilidad de que exista un fraude y pidió a López Obrador que acate el resultado «para no generar incertidumbre».
El respetado analista Lorenzo Meyer pronosticó que el postulante del PRD tomará «la vía Al Gore» (ex candidato estadounidense en 2000) «para trasladar su lucha hasta la Corte Suprema, hasta agotar todos los instrumentos legales». Mientras, el jurista Diego Valadez, ex procurador general, alertó sobre el riesgo de «una crisis política» que podría derivar en «una crisis institucional» frente a la ausencia de un vencedor oficial de las presidenciales.
Dejá tu comentario