El papa Francisco se dirigirá de nuevo desde su ventana del palacio apostólico a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro con ocasión del ángelus dominical, una tradición que había sido interrumpida por el coronavirus, informó este martes el Vaticano.
Desde que Italia ordenó el confinamiento de sus 60 millones de habitantes el 9 de marzo por la pandemia de Covid-19, el Vaticano, enclavado en el corazón de Roma, tuvo que respetar las mismas normas, por lo que la inmensa explanada permaneció vacía por más de dos meses.
Durante ese período, el Papa se comunicó los domingos por streaming con todo el mundo desde su biblioteca privada y la Santa Sede transmitió todos los días la misa que Francisco celebró desde la modesta capilla de su residencia, una iniciativa que tuvo mucho éxito en los países de América Latina.
El domingo pasado se asomó a la ventana para un breve saludo a los fotógrafos y pocos fieles que pudieron asistir desde la plaza de San Pedro.
La policía y servicios de vigilancia controlan que en el Vaticano se respeten las disposiciones para evitar la propagación de nuevo del coronavirus, entre ellos mantener una distancia de seguridad de al menos un metro y usar barbijo.
El Papa tiene programado celebrar el domingo la misa de Pentecostés dentro de la basílica de San Pedro, pero sin la presencia de fieles.
El sábado, Francisco rezará el rosario en homenaje a todos los afectados por la pandemia del coronavirus, desde la reproducción de la Gruta de Lourdes que se encuentra en los jardines del Vaticano, un evento que será transmitido a numerosos países.
Además, responsables de los santuarios de los cinco continentes, que debido al coronavirus tuvieron que interrumpir las peregrinaciones, se unirán al rezo, durante el cual el pontífice "invocará la ayuda y el socorro de la Virgen María" por la pandemia y "confiará al Señor la entera humanidad", informó el Vaticano.
Del rosario participarán representantes de los grupos más afectados por el coronavirus, entre ellos familiares de las víctimas, médicos, enfermeras, personal sanitario, personas que superaron la enfermedad, un capellán hospitalario, una religiosa enfermera, un farmacéutico, un voluntario y un periodista.
Se trata de profesionales que siguieron trabajando durante el confinamiento y a los que el Papa les dedicó sus oraciones durante estos meses.
También fue invitada una familia con un hijo nacido durante la cuarentena, como mensaje "de esperanza y de victoria de la vida sobre la muerte", precisó el Vaticano.
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