Sin embargo, la delegación palestina dijo haber recuperado anoche el optimismo sobre las posibilidades de que Arafat pueda asistir a la cumbre, en la que se discutirá el plan de paz propuesto por el príncipe saudita, que comprende el reconocimiento de un Estado palestino con capital en Jerusalén Este, el repliegue de las tropas israelíes a las fronteras anteriores a la guerra del '67' a cambio del reconocimiento de Israel por parte de todos los países árabes.
«Las posibilidades de la llegada a Beirut de Arafat son cada vez más grandes», indicó un miembro de la delegación que pidió anonimato. «Hacemos todo como si viniera», declaró otra fuente palestina que está al tanto de los preparativos. De no viajar, de todos modos, la delegación ha previsto una solución de emergencia: Arafat se dirigiría en directo a sus pares árabes vía satélite por pantalla gigante, explicaron las fuentes. Arafat está confinado en Ramallah desde el 3 de diciembre, aunque Israel decidió el 12 de marzo autorizarlo a circular en los territorios palestinos.
Las fuentes no explicaron las razones de este recobrado optimismo, que contrasta con el pesimismo expresado horas antes por el ministro palestino de Cooperación Internacional,
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