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Al escuchar la sentencia, Husaini alzó los brazos en señal de júbilo, sollozando, mientras su familia, amigos, abogados y simpatizantes con su caso se acercaron para felicitarla.
En octubre pasado, un tribunal islámico de Sokoto había condenado a Husaini a morir lapidada por adulterio, al haber dado a luz a una niña fruto de una relación extramatrimonial.
Según la sharia islámica, una mujer divorciada es adúltera si mantiene relaciones sexuales sin casarse de nuevo. La pena capital que prescribe la sharia para los adúlteros se cumple enterrando hasta el cuello (o las axilas en el caso de las mujeres) al sentenciado, que luego es apedreado hasta morir.
El gobierno del presidente
Minutos después de que el tribunal islámico absolviera a Husaini, fuentes judiciales anunciaron que una segunda mujer nigeriana también está condenada a esa muerte, acusada del mismo delito.
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