Nueva Orleans - Volver al canal de la calle 17 es sentir en carne propia la fragilidad de Nueva Orleans. Los diques son en realidad paredes emparchadas de unos 30 centímetros de grosor. Las aguas que vienen del lago Pontchartrain, el mismo que hace un año inundó 80% de la ciudad, avanzan amenazantes a menos de metro y medio de la cota de seguridad. Cientos de casas arrasadas en el barrio de Lakeview dan fe de lo que aquí ocurrió, y el «parche» temporal con el que repararon el canal es la mejor garantía de que puede volver a pasar.
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Nueva Orleans sigue desprotegida ante otro posible huracán devastador de categoría cinco como el Katrina. Lo advierten desde hace meses los expertos y lo reconoce el Cuerpo de Ingenieros del ejército, cuya labor ha consistido en reparar los desperfectos.
Unos 1.000 millones de dólares se han gastado en tapar las fugas en los tres canales que cedieron, pero la ciudad sigue varada donde estaba: con un desfasado sistema de protección contra la inundaciones, concebido hace 40 años.
«Ciudadanos de Nueva Orleans, corren el riesgo de volver a perderlo todo», es el llamamiento que ha hecho estos días el ingeniero civil Robert Bea. «El sistema que repararon no es más que una mescolanza caótica, una colección incompleta, defectuosa y deficiente de trabajos superpuestos a lo largo del tiempo.»
Bea pasó más de 3.000 horas a pie de obra, como parte del equipo independiente de investigación de los diques de Nueva Orleans. Sus conclusiones figuran en un informe de 500 folios, ratificado por decenas de expertos de la Universidad de Berkeley y sufragado por la Fundación Nacional de Ciencia.
«Las compuertas contra las inundaciones no funcionan apropiadamente», sostiene Bea. «Las plantas de bombeo son demasiado pequeñas y vibran excesivamente. Los diques y las paredes de contención están construidos con materiales poco resistentes. Nada funciona como debería, y el agua puede volver a entrar en las partes más bajas de la ciudad».
El informe civil culpa también parcialmente a los políticos locales por constreñir el paso de los canales a las zonas más delicadas de la ciudad, «lo que significa que las defensas estás disminuidas antes de su construcción».
Inversión
Entre las recomendaciones de Bea y sus colegas está la de arrebatar al ejército la construcción y supervisión de los diques, y crear un sistema nacional de protección contra las inundaciones similar al que funciona en Holanda, con inversiones multimillonarias para construir auténticos muros de contención. El Congreso acaba de aprobar otros 5.000 millones de dólares para futuras reparaciones.
«Nuestro compromiso era restaurar la integridad de los diques a las condiciones anteriores al Katrina», asegura Don Basham, portavoz del Cuerpo de Ingenieros del ejército, que admite la posibilidad de que un huracán de fuerza 4 o 5 pueda de nuevo desbordar los canales.
Entretanto, la sensación de que todo ha vuelto a la situación pre Katrina, como si los 1.600 muertos y los 81.000 millones de dólares en pérdidas hubieran sido en vano, cunde de forma preocupante entre los responsables políticos. «Nos limitamos a reparar los desperfectos y no hay un plan para el futuro de la ciudad», advierte David Voelker, miembro de la Autoridad para la Recuperación de Louisiana. El alcalde, Ray Nagin, afirma que ese plan se hará realidad cuando la ciudad recupere a 300.000 de sus 400.000 vecinos.
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