11 de agosto 2004 - 00:00

Petrodólares y populismo, la receta de Hugo Chávez

Caracas - El presidente Hugo Chávez desarrolla una frenética campaña electoral nadando en petróleo. Con el fin de atraer a electores que en los últimos años le dieron la espalda, abrió las compuertas del gasto público para impulsar programas sociales en los barrios pobres, sin mayores controles.

Más de 70% de los venezolanos viven en la pobreza y pese al alto ingreso petrolero, la cifra aumentó después de la llegada de Chávez al poder. Tras casi seis años de gobierno no está claro cuántos pobres apoyan al presidente, porque con su gobierno de polarización aumentó el desempleo, se incrementó el número de pobres, se multiplicaron la inflación y la corrupción y cayó el ingreso per cápita.

Los petrodólares juegan a favor del populismo.
El presidente Chávez ha gastado en su campaña por esta vía unos 3.000 millones de dólares -quizá más, porque no hay cifras oficiales-que provienen de fondos públicos que no pasan por el Banco Central de Venezuela (BCV) sino que le son entregados directamente por la petrolera estatal PDVSA. Las «misiones» -así se llaman los programas sociales-reciben dinero de la partida Fondo Social Especial, que es manejada por el Ministerio de Finanzas y, sin rendición de cuentas, surte de bolívares a las iniciativas de Chávez.

• Asistencialismo

Las misiones se dirigen a la población de bajos recursos para esparcir el desarrollo social mediante reparto de alimentos a bajo costo, planes de asistencia médica en barrios populares, programas de alfabetización y mejoras educativas. Las misiones reciben recursos sin que las autoridades ofrezcan información clara sobre su destino, lo que dispara la corrupción. Chávez ha declarado que su meta es una «transformación social» que facilite « redistribuir los ingresos nacionales» entre los millones de pobres.

Dirigentes opositores y economistas independientes señalan que Chávez busca el aplauso de la clases con menos recursos « arriesgando en forma irresponsable la solidez fiscal de una compañía estatal que produce más de la mitad de los ingresos del país».

«Chávez está matando la gallina de los huevos de oro», dice Ramón Espinasa, un asesor petrolero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que fue el principal economista de la petrolera venezolana de 1992 a 1999. Espinasa afirma que el presidente venezolano gasta el dinero que la petrolera necesita para invertir en mantenimiento y modernización con el fin de evitar que decaiga la producción, como está ocurriendo estos últimos años.

• Gasto público

El dinero para la campaña chavista fluye del alto precio del crudo -que ya supera en 50% lo presupuestado-, del mar de bolívares que facilita el control de cambio -que permite al Ministerio de Finanzas colocar bonos a placer-y de los beneficios cambiarios del BCV.

El gasto público en el primer trimestre del año superó en 97% al del primer trimestre de 2003 y en 45% al del mismo período de 2002. El grifo se abrió aun más después del inicio de la campaña para el referéndum.

«El gobierno tiene el mejor escenario para el gasto. Una población que necesita programas sociales, recursos, manejo discrecional, y la oposición no podrá atacarlo porque sería como decir no votes por Chávez porque te da dinero», indica el analista
Luis Vicente León.

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