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10 de abril 2002 - 00:00

Policía denuncia campaña de FARC en grandes ciudades

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"Ahora sabemos por labores de inteligencia que las FARC tienen como objetivo urbanizar el conflicto, llevarlo a las grandes ciudades", declaró a la prensa el jefe de la policía capitalina, el general Héctor Castro.

Bogotá, ciudad de más de siete millones de habitantes, soportó el martes una ola de atentados con saldo de tres heridos, entre ellos una niña, lo que obligó a la policía, el ejército y el servicio secreto (DAS) a redoblar la vigilancia en edificios públicos, avenidas y otros sitios estratégicos.

Las autoridades también desactivaron ese día dos bombas de alto poder en un céntrico sector de Bogotá, cerca del Palacio Presidencial y el comando antisecuestro (Gaula) de la policía.

Las autoridades desactivaron en la medianoche del martes otro coche-bomba con 15 kilos de explosivos, en una zona comercial de Villavicencio, ciudad que el pasado fin de semana acogió la serie por la Copa Davis de tenis entre Colombia y Uruguay.

Asimismo en la noche del martes se registraron atentados dinamiteros cerca de instalaciones del ejército y la policía en las ciudades de Buga y Tuluá (suroeste, en el departamento de Valle), sin que se reportaran víctimas.

El gobierno del presidente Andrés Pastrana -cuyo mandato terminará el próximo 7 de agosto- atribuyó esos hechos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el mayor ejército guerrillero del país con unos 17.000 combatientes.

Las FARC intensificaron sus acciones en todo el país desde que Pastrana rompiera el pasado 20 de febrero el proceso de paz con esa guerrilla, a la que acusó de terrorista y de carecer de voluntad de reconciliación.

El mandatario rechazó el martes la ola de atentados y acusó a un "puñado de intolerantes, violentos y terroristas" de insistir en "en atacar a su propio pueblo y en sembrar muerte, dolor y miseria entre los más humildes".

La policía colombiana también ha alertado sobre la posibilidad de nuevos ataques dinamiteros en otras ciudades, como Bucaramanga (410 km al noreste de Bogotá), y ha redoblado la vigilancia en Cali (470 km al suroeste), Medellín (430 km al noroeste), Barranquilla y Cartagena de Indias (costa Caribe).

El número dos y jefe militar de las FARC, Jorge Briceño (alias 'Mono Jojoy'), amenazó el año pasado, cuando estaba vigente el proceso de paz, de trasladar la guerra a las ciudades y emprender una campaña de secuestros de altos funcionarios gubernamentales, legisladores y jueces, con la pretensión de canjearlos por cientos de guerrilleros presos.

El ministro del Interior, Armando Estrada, dijo el martes que se tomarán medidas para evitar que el terrorismo reaparezca en las ciudades, tal como ocurrió a finales de la década del 80 y comienzos de la del 90, cuando los narcotraficantes desataron una impresionante campaña dinamitera para expresar su rechazo a la extradición de colombianos a Estados Unidos.

Washington, que considera como terroristas y narcotraficantes a los rebeldes y paramilitares derechistas del país andino, solicitó recientemente la extradición de uno de los jefes de las FARC, Tomás Molina Caracas (alias 'El Negro Acacio'), bajo cargos de tráfico de cocaína.

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