El Partido del Frente Liberal (PFL) formalizó ayer, con un duro comunicado, su salida del gobierno en Brasil, incrementando las preocupaciones acerca del futuro de la economía. La crisis abierta por la investigación policial por presunto fraude contra una empresa de su candidata presidencial, Roseana Sarney, se tradujo ayer en otra baja de la Bolsa paulista y en una nueva suba del dólar. Esta es la primera vez, en los últimos 38 años, que el poderoso PFL abandona posiciones de poder en el gobierno federal.
«Nuestra candidata fue víctima de insólita violencia, con claras consecuencias políticas, con el objetivo de fragilizar e incluso apartarla de la disputa» electoral, reza la nota de tres páginas firmada por el presidente del PFL,
La «arbitrariedad policial» y la filtración a la prensa sobre el hecho llevaron a la formación política a concluir que «las razones políticas que sustentaban nuestra alianza desaparecieron, y que nuestra presencia en el gobierno ya no se justifica», asegura la nota. La gobernadora, hija del presidente de Brasil en el período de transición a la democracia entre 1985 y 1989,
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