A poco menos de un mes del secuestro de casi 300 estudiantes nigerianas por parte de los terroristas islámicos de Boko Haram, la pesadilla sigue viva en los ojos y en las palabras de una de las jóvenes que pudo escapar de manos de los terroristas.
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"Todavía tengo miedo", dijo una de las secuestradas que escapó de sus captores, durante una entrevista concedida a la cadena estadounidense CNN, a condición de preservar el anonimato.
De espaldas, cubierta por un velo y con su voz que todavía delata la tensión de ese día, la niña precisó que durante la noche del 14 de abril un grupo de hombres armados irrumpió en la escuela secundaria (nivel medio) para mujeres de Chibok, en el noreste de Nigeria.
Los secuestradores intimaron a las 276 estudiantes a salir de la escuela y subir a siete camiones, que partieron con rumbo desconocido.
Ella, en un momento de lucidez, se atrevió a saltar fuera del camión, junto con otras compañeras, para darse a la fuga en medio de la oscuridad.
"Habríamos preferido morir", afirmó sobre el momento en que se arrojaron del camión a riesgo de que sus captores dispararan contra ellas.
"Corrimos como locas hacia el monte para ocultarnos", recordó durante el reportaje.
Cuando la periodista le pidió que describiera a sus captores, la agitación la traicionó y se limitó a responder: "no entiendo, todavía siento miedo".
Una historia "tan terrible que no puedo encontrar las palabras para describirla", agregó otra chica, de 19 años de edad, Sarah Lawan, en otra entrevista con la cadena estadounidense.
Lawan admitió que está "entristecida de que mis compañeras no hubiesen encontrado el valor para huir conmigo".
La adolescente prosigue "desconsolada" desde su traumática experiencia y "ahora lloro cada vez que me encuentro con los padres" de sus compañeras raptadas.
Volver a la normalidad para estas chicas será difícil. Será especialmente difícil volver a la senda de la educación, que los fundamentalistas islámicos ven como una maldición occidental que deben perseguir ferozmente.
"La idea de volver a la escuela me aterra", admitió Sarah, luego de conocer informes de que los secuestradores estaban planeando casarse con algunas de ellas o venderlas como esclavas, para ser esposadas por otros.
Estos primeros testimonios dramáticos de algunas de las chicas que lograron escapar de los secuestradores han comenzado a extenderse fuera de Nigeria y trasmiten al mundo el trauma que alojan en su memoria.
El mundo sigue convulsionado y se fortalece la campaña #BringBackOurGirls que suma adhesiones, desde políticos a artistas que utilizan su imagen para concitar la atención.
La Primera Dama estadounidense, Michelle Obama, se fotografió con un cartel reclamando la libertad de las niñas nigerianas y el Premier británico, David Cameron, repitió el gesto de mostrarse con un cartel durante una emisión de la BBC.
Ese cartel reclamando la libertad de las niñas está circulando y multiplicándose por todo el mundo.
También el Papa Francisco rezó por las niñas raptadas el sábado desde el Vaticano.
Pero mientras tanto, las niñas siguen raptadas en manos de Boko Haram.
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