20 de octubre 2026 - 09:59

Reino Unido pone en juego con EEUU el control de sus satélites militares con un contrato de u$s2.600 millones

Lockheed Martin compite por fabricar el sistema Skynet, pero las restricciones estadounidenses a las exportaciones generan preocupación por la autonomía militar británica.

El sistema Skynet es una infraestructura estratégica para las comunicaciones militares del Reino Unido.

El sistema Skynet es una infraestructura estratégica para las comunicaciones militares del Reino Unido.

El gobierno del Reino Unido se encamina a adjudicar un contrato de hasta 2.000 millones de libras esterlinas a la compañía estadounidense Lockheed Martin para desarrollar la próxima generación de satélites militares Skynet, una decisión que despierta preocupación por la soberanía tecnológica y la autonomía operativa del país. La adjudicación todavía no está definida y enfrenta cuestionamientos políticos e industriales.

El posible acuerdo reemplazaría al sistema actual, fabricado por Airbus en territorio británico, y abrió un debate sobre la capacidad de Washington para limitar el uso de tecnología militar en futuras crisis. La controversia creció después de los informes sobre las restricciones al acceso de las fuerzas ucranianas a Starlink, el servicio satelital de Elon Musk.

El temor a perder autonomía militar

Las principales objeciones se concentran en las Regulaciones Internacionales de Tráfico de Armas (ITAR) de Estados Unidos, que permiten a Washington imponer restricciones sobre la modificación, reparación y reexportación de equipos militares estadounidenses. Como Lockheed Martin prevé utilizar componentes y tecnologías de origen estadounidense, sus críticos temen que el sistema británico quede sujeto a esas limitaciones.

Una fuente del sector de defensa advirtió a The Telegraph sobre las consecuencias que podría tener el acuerdo durante un conflicto internacional: "No es difícil imaginar una situación futura en la que haya un enfrentamiento por las Islas Malvinas y necesitemos usar Skynet, pero los estadounidenses digan que no".

Lockheed Martin compite por un contrato que podría alcanzar los 2.000 millones de libras esterlinas.

Lockheed Martin compite por un contrato que podría alcanzar los 2.000 millones de libras esterlinas.

La misma fuente agregó: "Le estarías dando a Washington poder de veto sobre el sistema durante una crisis nacional". El analista independiente de defensa Francis Tusa también alertó sobre los riesgos de depender de un proveedor estadounidense: "Si se adjudica este contrato a una empresa estadounidense, me temo que eso significa que habrá una conexión entre estos satélites y Estados Unidos, lo que implica que podrán ser apagados", sostuvo.

Hasta ahora, las distintas generaciones de Skynet estuvieron bajo control británico y fueron fabricadas por ingenieros de Airbus en Stevenage, Hertfordshire. Para los críticos, abandonar ese modelo podría reducir la independencia del país en un área estratégica para sus operaciones militares.

El antecedente de Starlink y las garantías de Washington

La controversia se intensificó después de los informes sobre las restricciones al acceso de las fuerzas ucranianas a Starlink. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, advirtió que "morirá gente" como consecuencia de la interrupción del servicio.

Durante una visita a Washington, el secretario de Defensa británico, Wes Streeting, aseguró que su par estadounidense, Pete Hegseth, le confirmó que el acceso había sido restablecido, aunque la causa de la interrupción todavía no estaba clara: "Como era de esperar, hablamos de Starlink. Pero me tranquiliza, y el secretario Hegseth me lo aseguró directamente, que el servicio se ha restablecido", declaró Streeting a la BBC.

La interrupción se produjo en medio de una disputa entre Kiev y Washington por los ataques ucranianos contra refinerías de petróleo rusas, que elevaron los precios del combustible y generaron el enojo del presidente estadounidense, Donald Trump, antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

Empleo e industria, otros factores de la disputa

La adjudicación también tiene consecuencias para el sector industrial británico. Lockheed Martin propuso construir una planta de 85 millones de libras en el noreste de Inglaterra, donde ensamblaría los satélites y generaría alrededor de 500 puestos de trabajo.

Airbus, en cambio, advirtió que perder el contrato podría poner en riesgo hasta 3.000 empleos en su planta de Stevenage, donde se fabricaron las generaciones anteriores de Skynet. La disputa enfrenta así la promesa de nuevas inversiones con la posibilidad de afectar una capacidad industrial que el Reino Unido desarrolló durante años.

El portavoz de Defensa del Partido Laborista, James Cartlidge, reclamó garantías de independencia para el sistema: "Ante los informes que indican que Elon Musk ha restringido el acceso de Ucrania a Starlink, también debe existir la soberanía total del Reino Unido en lo que respecta al control militar de dicha capacidad".

El Gobierno todavía no tomó una decisión definitiva

Downing Street intervino para examinar la recomendación del Ministerio de Defensa y se espera que el primer ministro, Andy Burnham, tome la decisión final. El departamento aclaró que el proceso de evaluación continúa abierto y que los dos candidatos con presencia en el Reino Unido deben garantizar que los satélites sean ensamblados, integrados y probados en el país.

Además, el proveedor seleccionado deberá establecer una autoridad de diseño británica con capacidad para introducir modificaciones de manera independiente. Sin embargo, el Ministerio de Defensa no precisó si los componentes estadounidenses quedarían sujetos a las restricciones de ITAR, aunque se prevé incorporar salvaguardias para proteger la autonomía operativa.

Lockheed Martin, que evitó comentar los detalles de una contratación todavía en curso, defendió su propuesta y el papel de su filial local: "Lockheed Martin UK, una empresa británica, establecerá instalaciones para desarrollar un ecosistema junto con nuestros socios regionales en el noreste de Inglaterra para proporcionar al Reino Unido una capacidad espacial soberana", afirmó un portavoz.

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