Washington (AFP, EFE, Reuters) - Una jueza estadounidense ordenó ayer detener el programa de escuchas telefónicas sin orden judicial puesto en práctica por el gobierno de George W. Bush para luchar contra el terrorismo.
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La jueza federal Anna Diggs emitió una orden judicial que prohíbe el programa de vigilancia, que ha sido usado para monitorear a millones de ciudadanos estadounidenses.
«Nunca fue la intención de los artífices de la Constitución otorgar al presidente un control sin límites, particularmente cuando sus acciones ignoran ostensiblemente los parámetros claramente enumerados en la Declaración de Derechos», escribió Diggs en su fallo de 44 páginas.
La Casa Blanca rechazó enérgicamente esta decisión argumentando que el programa de escuchas es uno de los «instrumentos más vitales y eficaces» contra el terrorismo.
«No podríamos desaprobar más esta decisión», señaló el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, en un comunicado, a la vez que añadió que el Departamento de Justicia interpuso una apelación y que la aplicación de la decisión judicial quedará suspendida hasta una audiencia prevista el 7 de setiembre.
La jueza respondió a una demanda presentada ante un tribunal federal de Detroit (Michigan) por la Unión de Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU), a pedido de periodistas, abogados y profesores que alegaban no poder desarrollar su trabajo por miedo a que sus comunicaciones fueran monitoreadas.
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