El primer hecho se registró en la población de Sibaté, 30 kilómetros al sur de Bogotá, donde dos policías murieron cuando intentaban desactivar una bomba abandonada dentro de una camioneta a pocos metros de un cuartel policial.
Según el comandante de la policía del central departamento de Cundinamarca, coronel
Los artificieros, el capitán
Salcedo confirmó que el hombre utilizado como señuelo era un campesino de la región que este lunes había sido secuestrado por las FARC en una aldea de Sibaté. La camioneta en la que se mimetizó la bomba era de su propiedad.
«Estos terroristas son unos degenerados. Ya han explotado 'burros bomba', 'perros bomba', 'bicicletas bomba' y ahora utilizan un 'cadáver bomba'», dijo el oficial.
Tras la explosión en Sibaté, el habitualmente congestionado centro de Bogotá empezó a vivir momentos dramáticos cuando en cuestión de pocos minutos se oyeron nueve explosiones. Las bombas, todas de bajo poder, causaron
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