Los equipos de rescate salvaron a 51 personas, entre ellas una mujer embarazada.
Al menos 250 personas murieron y 51 fueron rescatadas hasta luego del naufragio de una embarcación que había zarpado hace dos días rumbo a Europa desde Zuwarah, en Libia, con ciudadanos eritreos y somalíes a bordo. La barcaza naufragó anoche en el Canal de Sicilia, a unos 72 kilómetros de la isla italiana de Lampedusa, cuando llevaba entre 200 y 300 personas a bordo, informó la Guardia Costera, que continúa las operaciones de rescate en el mar.
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Al parecer hay muchas mujeres y niños entre las víctimas, según dijeron operadores humanitarios. En la zona del naufragio se realizaron tareas de socorro con medios aéreos y navales de la Guardia Costera de Lampedusa, que lanzaron salvavidas al mar.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) declaró por su parte que "alrededor de 300 personas" se encontraban a bordo de la embarcación que naufragó, citando como fuente a los inmigrantes rescatados.
"Recuperamos unos 20 cuerpos y salvamos a 48 personas", había informado un vocero de la Guardia Costera en Lampedusa, la isla siciliana que se encuentra más cercana a las costas tunecinas que a la península italiana. Otros tres inmigrantes fueron salvados por otra nave de pesca italiana y fueron trasladados a la isla.
Según los responsables del rescate, la barcaza se volcó a causa de una tempestad que provocó olas muy altas y de la excitación a bordo, entre los inmigrantes ilegales.
El sacerdote eritreo Mussie Zerai, conocido en Italia como Don Moisés y fundador de Habeshia, una organización humanitaria que se ocupa de inmigrantes africanos, denunció lo que definió "muertes evitables" en el canal de Sicilia.
"Estas muertes se habrían podido evitar, si Europa nos hubiese escuchado antes del inicio de los bombardeos en Libia, cuando pedimos la evacuación de todos los refugiados de Africa subsahariana que se encontraban en localidades libias", dijo Zerai en una nota.
Los inmigrantes pidieron ayuda a Malta a través de un teléfono satelital y dos lanchas de la Guardia Costera y un helicóptero de la Guardia de Finanzas (policía tributaria) respondieron a su llamado, después de que las autoridades maltesas alertaran las italianas.
Las adversas condiciones marítimas dificultaron todos los intentos de socorrerlos y es así que acabaron naufragando durante las operaciones de rescate, según dijeron fuentes de la Guardia Costera.
Cerca de 21.000 inmigrantes procedentes del Norte de África desembarcaron en el sur de Italia desde principios de año, la mayoría de los cuales llegaron a la pequeña isla de Lampedusa, situada a 150 kilómetros de la costa de Túnez.
En los últimos días han empezado a llegar también refugiados de la guerra de Libia. El martes, el ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, negoció durante nueve horas en Túnez un acuerdo con su homólogo tunecino para tratar de poner fin a los desembarcos y repatriar a los inmigrantes que se encuentran en Italia.
El acuerdo alcanzado permitirá en principio repatriar a 800 inmigrantes a su país de origen, aunque el gobierno de Túnez no ha quiso precisar un plazo de tiempo concreto ni ha aceptó la posibilidad de repatriaciones masivas, tal como fue propuesta por Roma.
Italia donará seis lanchas, cuatro botes-patrulla y un centenar de botes con motor a la policía tunecina para que pueda volver a controlar eficazmente sus costas.
El gobierno italiano informó asimismo que el premier Silvio Berlusconi se reunirá con el presidente francés Nicolas Sarkozy el 26 de abril para tratar el problema migratorio. Francia está actualmente rechazando a miles de tunecinos que intentan escapar de Italia por la frontera de Ventimiglia.
Entre tanto, Italia evacuó casi del todo a los inmigrantes llegados a la isla de Lampedusa, trasladándolos a otros lugares del centro y el sur del país entre las protestas de la población, pero los desembarcos continúan de modo constante.
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