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17 de febrero 2009 - 20:05

Tras el controvertido episodio en el G7, renunció el ministro japonés

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Shoichi Nakagawa.
El ministro de Finanzas de Japón, Shoichi Nakagawa, renunció a su cargo, acusado de ebriedad en una reunión del G-7, en medio de la peor crisis económica del país de los últimos 35 años.

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El ex banquero de 55 años anunció la renuncia en conferencia de prensa y fue aceptada por el primer ministro, Taro Aso, que designó en su reemplazo a Kaoru Yaosano, un miembro veterano del Ejecutivo.

"Pensé que sería mejor para el país que renuncie", dijo el ministro al abandonar el despacho del primer ministro.

"El tomó una decisión difícil. Respeto su decisión", sostuvo después Aso ante los periodistas, y agregó que Nakagawa "cumplió un excelente trabajo como ministro de Finanzas".

Aso añadió que "elegí a una excelente persona, pero soy responsable de los que designo, incluido de su estado de salud".

La renuncia, que en un primer momento pretendió concretar cuando el Parlamento aprobara la ley del presupuesto, se produjo luego de la polémica por el supuesto estado de ebriedad en el cual Nakagawa brindó una conferencia de prensa en Roma, el fin de semana, en el ámbito de una reunión del G7.

El ministro desmintió el lunes la versión, al afirmar: "Quiero decir la verdad, estaba bajo la influencia de medicamentos contra el resfrío. No bebí".

En las imágenes de la conferencia de prensa, el ministro apareció incapaz de terminar una frase y comprender las preguntas, con el habla trabado y la mirada vaga.

La oposición, que tiene mayoría en el Senado, arremetió en su contra afirmando que el incidente es "vergonzoso" y reclamó la renuncia inmediata.

Incluso recibió críticas de sus propios correligionarios.

La opinión pública destacó la "cuestión moral" de un dirigente de los Liberaldemócratas que proyectó una imagen negativa a nivel mundial.

Las cadenas televisivas del país no hablaron de otra cosa el lunes, al punto de que la visita a Tokio de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quedó en un segundo plano.

El primer ministro, por otra parte, cuenta con un escaso margen de aprobación de la opinión pública (9,7 por ciento).

Será el "primer dirigente extranjero" en ser recibido por el presidente Barack Obama, el 24 de febrero.

Dada además la grave crisis económica que atraviesa el país, el premier designó de inmediato como sucesor en Finanzas al ministro para las Políticas Económicas y Fiscales, Kaoru Yosano.

Yosano se refirió el lunes a la situación actual como "la peor crisis desde fines de la Segunda Guerra Mundial".

Yosano, de 70 años, reviste ahora el cargo de súper ministro económico, al concentrar las funciones de políticas económicas y fiscales de su cartera a las nuevas de Finanzas, incluyendo la supervisión del sector bancario.

El ministro designado es el quinto en dos años en esa cartera.

Según las estadísticas oficiales, el Producto Interno Bruto (PIB) de Japón sufrió una retracción de 0,7 % en el "año solar 2008" que concluye en marzo de 2009, resultando negativo por primera vez en nueve años.

Las exportaciones cayeron en los últimos tres meses debido a la crisis de los mercados de Estados Unidos y Europa, pero también por la revaluación del yen, mientras que las importaciones crecieron 2,9 %.

La demanda interna disminuyó 0,4 por ciento del PIB en términos reales, la recaudación impositiva disminuyó 5.3 % y la inversión en publicidad en alrededor de 0,6 %.

Yosano declaró el lunes que "nuestra economía está devastada" pues depende "en gran parte de las exportaciones de automóviles y de productos hi-tech y electrónicos" con destino a los mercados norteamericanos y europeos.

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