Una semana y media antes de que se celebren elecciones presidenciales en Ucrania, el gobierno de transición anunció que este miércoles arrancará en Kiev una "mesa redonda para la unidad nacional", a la que sin embargo no estarán invitados representantes de los separatistas prorrusos.
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El diálogo sólo es posible con las fuerzas que persigan "objetivos políticos legítimos" y "que no tengan las manos manchadas de sangre", argumentó la cúpula de la ex república soviética.
Las regiones ucranianas de Lugansk y Donetsk se declararon oficialmente independientes como "repúblicas populares" tras el respaldo a la escisión en el referéndum del domingo pasado. Occidente consideró ilegal la votación.
En las conversaciones para solucionar la crisis política interna, participarán, entre otros, los ex presidentes Leonid Kuchma y Leonid Kravchuk, así como el actual jefe de gobierno de transición, Arseni Yatseniuk, y el diplomático alemán Wolfgang Ischinger, entre otros.
A la Rada Suprema, el Parlamento del país, también acudirán los candidatos de las elecciones presidenciales del 25 de mayo y personalidades líderes de las regiones en crisis como Donetsk y Lugansk.
La candidata a la presidencia y ex primera ministra Julia Timoshenko pidió una mesa redonda de todos los partidos directamente en la región en conflicto. No tiene sentido celebrar esas conversaciones en Kiev, dijo. "La capital está a 800 kilómetros del epicentro de las convulsiones políticas", señaló.
Por su parte, el ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, se reunió en Kiev con Yatseniuk, a quien reiteró su apoyo para un "diálogo nacional" y destacó la importancia de las elecciones del 25 de mayo, para las que pidió una amplia participación.
Yatseniuk volvió a culpar al presidente ruso, Vladimir Putin, de la desestabilización del país. "La clave para la estabilización no está en Kiev, sino en Moscú". Rusia debe poner fin a su apoyo a los "separatistas y terroristas", dijo al tiempo que agradeció su apoyo al gobierno alemán.
Steinmeier continuó su viaje visitando Odesa, en el Mar Negro, donde las fuerzas prorrusas quieren escindirse del resto del país y a comienzos de mes se produjeron graves enfrentamientos en los que murieron al menos 48 personas, la mayoría en el incendio de un edificio. "La violencia no es la salida", sostuvo.
Por otra parte, durante un ataque de fuerzas prorrusas contra un convoy militar en el este de Ucrania al menos seis soldados murieron y otros ocho resultaron heridos, de acuerdo con fuentes oficiales.
La unidad cayó en una emboscada a unos 20 kilómetros al oeste de la ciudad de Kramatorsk, indicó el Ministerio de Defensa en Kiev. También se emplearon lanzagranadas contra la tropa en vehículos blindados. Las autoridades se refirieron a unos 30 atacantes.
Asimismo el autodenominado "gobernador popular" de Lugansk Valeri Bolotov fue baleado presuntamente en un atentado. Los separatistas culparon a las fuerzas gubernamentales del ataque.
Bolotov fue alcanzado por una bala en el hombro, probablemente de un francotirador, señaló un portavoz, Vasily Nikitin, a la agencia de noticias Interfax. Añadió que Bolotov mejora y que retornaría al trabajo esta misma semana.
Moscú instó a los líderes en Kiev a mantener inmediatas negociaciones con sus adversarios. Las vacilaciones del gobierno de transición para conducir un "verdadero diálogo" con los activistas prorrusos sobre una autonomía representa un "obstáculo grave" para revertir la escalada, sostuvo el viceministro de Relaciones Exteriores Grigori Karassin a la agencia Interfax.
El Ministerio de Exteriores instó a las autoridades de Kiev a llevar adelante una "hoja de ruta" de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) para resolver la crisis. Los militares deben ser retirados y los activistas presos, liberados, apunta.
Yatseniuk viajó este martes a Bruselas, donde firmó con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, un acuerdo sobre ayudas financieras de la Unión Europea por 365 millones de euros.
El actual jefe de gobierno de transición se mostró firme en la disputa por el gas con Moscú, pese a la amenaza de Rusia de suspender el suministro.
"Exigimos a Rusia urgentemente ofrecer una transacción que se base en las condiciones de mercado", afirmó. En caso contrario, aseveró Yatseniuk, Ucrania presentará una demanda ante un tribunal internacional de arbitraje en Estocolmo.
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